El anuncio de la renuncia del jefe de gobierno Mario Draghi y la subida de los tipos de interés del Banco Central Europeo (BCE), reavivaron el temor de una crisis de la deuda en Italia, donde financistas y políticos escrutan el diferencial entre los bonos alemanes e italianos.
Tras la decisión en junio del BCE de cortar las medidas de apoyo monetaria y de compra de activos (para frenar la inflación) el diferencial -brecha entre los tipos de interés de Alemania e Italia a diez años- subió 245 puntos, su nivel más alto en dos años.
El anuncio del BCE de nuevos planes para combatir la subida del diferencial lo hicieron bajar, pero la renuncia de Draghi, rechazada por el presidente, dispararon nuevamente la prima de riesgo italiana.
Más allá de las tensiones políticas, en Italia “hay un riesgo específico por el tamaño de su deuda, su baja tasa de crecimiento y su dependencia del gas ruso”, dijo a la AFP Gilles Moec, economista jefe de la empresa aseguradora y de gestión de activos AXA Group.
Italia soporta una deuda de 2.7 millones de millones de euros (casi la misma cantidad en dólares), la segunda más alta de la eurozona después de Grecia en relación a su PIB (un 150%) a pesar de que esta relación deuda-PIB comenzó a bajar.
En cuanto al crecimiento de su producto interno bruto, el país lleva años a la zaga en la zona euro: entre 1999 y 2019, solo creció un 7.9%, comparado con el 30.2% en Alemania, el 32.4% en Francia, y el 43.6% de España. Tras la pandemia de coronavirus de 2020, el país pudo crecer el 6.6% en 2021.


