El desarrollo urbano en Panamá no está incorporando cabalmente criterios de confort térmico ni estrategias para mitigar el calor. Las viviendas suelen construirse con techos bajos, pocas áreas verdes y materiales que acumulan calor.
El cemento, el zinc y el pavimento absorben calor durante el día y lo liberan lentamente por la noche. Como resultado, los barrios no logran enfriarse, lo que aumenta la sensación térmica para quienes viven allí.
Incluso zonas costeras como la Cinta Costera registran altas temperaturas superficiales debido a la gran extensión de pavimento y la escasa vegetación.

Un estudio liderado por Carlos Gordón, especialista en tecnologías de información geográfica, revela que barrios como Brisas del Golf y Don Bosco han sufrido aumentos de temperatura. Mientras tanto, en ciudades como Medellín, en Colombia, se ha logrado reducir la temperatura urbana hasta en 2°C mediante corredores verdes y programas de arborización.
Para Panamá el desafío es claro: construir pensando en el clima tropical y ejecutar las normas existentes, antes de que el crecimiento urbano termine convirtiendo la ciudad en un entorno cada vez más caliente y menos habitable, indicó Gordón.
Lea aquí: Construcciones están aumentando la temperatura de los barrios en la ciudad de Panamá
El país cuenta con el Reglamento para el Diseño Estructural (REP-2021), adoptado mediante la Resolución JTIA 020-2022, que fija criterios para materiales y cargas.
Asimismo, desde 2016, la Resolución No. 3142 adoptó la “Guía de Construcción Sostenible para el Ahorro de Energía”, buscando un uso eficiente de los recursos en nuevas edificaciones.
Existe también la Resolución JTIA N° 02 de 2023, que aprueba el Reglamento de Edificación Sostenible V.2. Esta norma busca reducir el impacto ambiental y establece que las viviendas deben diseñarse para que la sensación térmica no exceda la categoría I (precaución), fijando un límite de 38°C.
Sin embargo, para Gordón, estas normativas son, en gran medida, algo teórico que no se aplica.

