Es una verdadera satisfacción escribirles sobre William Roger Clemens, apodado “The Rocket” por sus compañeros de equipo, por la gran velocidad que imponía en sus lanzamientos. Mejor conocido como Roger Clemens, nuestro héroe de hoy nació en Dayton, Ohio, el 4 de agosto de 1962, y son sus padres Bill y Bess Clemens. Bill, un conductor de camiones, y Bess, una sencilla ama de casa.
Roger residió en Dayton, Ohio, los primeros años de su vida y el resto de su niñez en el estado de Texas, adonde se trasladó junto con su familia. Luego de asistir a la escuela secundaria, donde se destacó jugando béisbol, baloncesto y fútbol americano, Clemens inició su carrera universitaria en San Jacinto College, donde obtuvo un récord de 9-2 como lanzador estrella. Poco después se trasladó a la Universidad de Texas, donde ganó en 1983, con su equipo The Longhorns, el título nacional, logrando un récord de 25-7 en sus dos años con ellos. Allí también estableció un récord, al lanzar 35 entradas consecutivas sin permitir anotación.
Como el lanzador estrella que era a nivel universitario, Clemens entró en el “draft” en 1981 y fue seleccionado en la duodécima ronda por los Mets de Nueva York, pero optó por ir un año más a la Universidad de Texas. Al año siguiente volvió al “draft” y esta vez fue seleccionado por los Medias Rojas de Boston en la décimo novena ronda.
Su paso por las ligas menores de Boston fue satisfactorio, por lo que fue llamado al equipo grande el 15 de mayo de 1984. La temporada de 1986 fue su primer gran año, al lograr una marca de 24-4, 2.48, con 238 ponches en 254 episodios lanzados. Además, el 24 de abril de ese mismo año, ponchó a 20 bateadores de los Mariners de Seattle en un juego, hecho de grandes proporciones para un lanzador en su tercer año en las mayores.
“The Rocket” jugó sus primeras trece temporadas con los Medias Rojas de Boston y con ellos tuvo 192 victorias contra 111 derrotas, con efectividad de 3.16. En esas trece temporadas, tuvo tres campañas de 20 o más juegos ganados. En 1997, los Medias Rojas creyeron que nuestro héroe de hoy empezaba a decaer, por lo que lo canjearon a los Azulejos de Toronto, donde en dos temporadas tuvo 41 victorias, 13 derrotas y una efectividad de 2.35.
Luego, en 1999, Toronto canjeó a Roger a los Yankees de New York, con quienes laboró cinco temporadas y logró acumular 77 victorias, 36 derrotas y una efectividad de 4.01. Clemens, en 2004, se convirtió en agente libre y fue firmado por los Astros de Houston, donde jugó tres temporadas y acumuló 38 victorias, 18 derrotas y una efectividad de 2.18. Roger cerró su carrera en las mayores en 2007, cuando firmó por un año con los Yankees y logró 6 victorias, 6 derrotas y una efectividad de 4.18.
Muchos consideramos a Roger Clemens como uno de los mejores de la historia. En sus 23 temporadas en las mayores, jugando con cuatro equipos, obtuvo 354 victorias, 184 derrotas y su promedio de carreras limpias fue de 3.12. Vale anotar que en esas 23 temporadas tuvo seis campañas de 20 victorias o más, lo cual es extraordinario. Su velocidad, control, inteligencia y espíritu guerrero lo ubican en la cúspide de los mejores lanzadores de la historia del béisbol.
Desafortunadamente, el tristemente célebre José Canseco escribió un libro sobre el uso de esteroides en las mayores y sugirió en el mismo que Roger conocía sobre el uso de sustancias ilícitas y que las consumía desde que llegó a los Azulejos de Toronto. Han existido otros personajes que sugirieron que tanto Clemens como Andy Pettitte utilizaron sustancias prohibidas durante sus años en las mayores. Tanto uno como el otro siempre negaron el uso de dichas sustancias y esto nunca fue probado.
Clemens, en su comparecencia ante el Congreso norteamericano, negó bajo juramento haber usado dichas sustancias. Sinceramente, yo no puedo juzgar esta situación, pero lo que sí es cierto es que Roger Clemens se desprestigió al ser mencionado entre los usuarios de dichas sustancias, y ese descrédito le costó no ser elegido para el Salón de la Fama, a pesar de sus siete premios Cy Young (tres con Boston, dos con Toronto, uno con los Yankees y uno con Houston). Culpable o no, fue un extraordinario lanzador.

