La novena de Bocas del Toro volvió a escribir su nombre en la historia. Desde la medianoche de este sábado 2 de mayo, los tortugueros celebran su quinto campeonato en el Béisbol Mayor, el cuarto en los últimos 14 años, en una etapa que cambió para siempre el perfil competitivo de la provincia.
El primer bicampeonato bocatoreño confirma que -junto a Herrera- son el tercer equipo más exitoso del siglo, solo superados por Chiriquí y Panamá Metro.
Fin de la sequía
El punto de quiebre llegó en 2012. Aquella vez, bajo la dirección del capitalino Aníbal Reluz, Bocas del Toro terminó con una sequía que se arrastraba desde 1961. Fue un séptimo juego ofensivo, sin concesiones, en el que derrotaron 15-8 a Panamá Metro para devolverle protagonismo a una provincia acostumbrada durante años a posiciones secundarias.
Dos años más tarde, en 2014, el equipo reafirmó que no se trataba de un accidente. Con el chiricano Alberto Macré como director, Bocas del Toro volvió a imponerse en una final, esta vez con un sólido 6-1 sobre Chiriquí, también en el séptimo partido.
La tercera corona llegó hace un año, en un contexto completamente distinto. El torneo estuvo marcado por protestas en el país, lo que condicionó el ambiente y la logística de la competencia. Aun así, el equipo dirigido por el herrerano Audes de León encontró la forma de imponerse 5-4 en episodios extras del sexto juego, en una serie que exigió carácter y enfoque en medio de la incertidumbre.
Y en 2026, con el cubano Jorge Gallardo al mando, Bocas del Toro volvió a demostrar su capacidad de respuesta en escenarios límite. Remontó y derrotó 6-4 a Chiriquí en el séptimo juego de la final, en un partido que tuvo de todo: retraso por lluvia, revisiones extensas y un giro definitivo en los episodios finales.

El hombre de los cuatro campeonatos
Si hay un nombre que conecta estos capítulos es el de Eduards Toló.
A sus 35 años, el infielder ha sido parte fundamental de cuatro de los cinco campeonatos de la provincia. Su recorrido incluye experiencia en la organización de los Philadelphia Phillies hasta 2010, antes de regresar a su tierra para convertirse en una de las caras visibles de esta etapa dorada.
Toló pasó de compartir con figuras como Valentino Arce y el finado Marlon Mesa a ahora hacerlo junto a jóvenes como Jonathan Mendoza y Jael Escobar.
En la previa del quinto juego de la serie final, acumulaba 567 partidos, 1810 turnos al bate y 491 imparables. En los últimos tres encuentros sumó dos hits más, incluyendo el cuadrangular en el séptimo juego que puso cifras definitivas al campeonato.
Ahora, está a solo siete imparables de ingresar al club de los 500 hits, un registro que lo colocaría entre los 32 peloteros más productivos de todos los tiempos en el béisbol mayor panameño.
Tras el título, Toló valoró el significado del logro dentro de la evolución del equipo.
“Gracias por la oportunidad, agradecido con Dios por regalarme este campeonato. Este es mi cuarto campeonato con la provincia y estoy bastante contento. Agradecido con los muchachos nuevos que hicieron un gran trabajo”, expresó.
También destacó el cambio generacional que ha consolidado al equipo.
“Los muchachos que han subido están haciendo un tremendo trabajo y hay Bocas para rato”, añadió.
En medio de la celebración, hubo espacio para la memoria.
“Este campeonato también es para Mesita, porque si estuviera vivo estaría aquí con nosotros”, dijo en referencia a Marlon Mesa.
Sobre el batazo decisivo, fue directo: “Traté de buscar un pitcheo cómodo y pegarle bien. No fui yo, fue Dios que bateó ahí”.
Y a diferencia del año anterior, esta vez sí habrá celebración plena en la provincia bocatoreña.
“El año pasado fue difícil, no pudimos celebrar. Este año tenemos la oportunidad de hacerlo como es”, afirmó.
Toló, campeón bate del campeonato 2020, es uno de siete jugadores en conseguir esa gesta con la camisa bocatoreña. Esa lista incluye a Rutherford Salmon, Valentino Arce, Adolfo Rivera, entre otros.
Los números del bicampeonato
Los números respaldan la campaña. Bocas del Toro cerró el torneo con 22 victorias y 11 derrotas, incluyendo dos series exigentes a siete juegos en semifinales y final ante Colón y Chiriquí.
El pitcheo fue uno de los pilares: 294.1 episodios lanzados, 235 hits permitidos, 97 carreras, 131 bases por bola, 249 ponches, efectividad de 2.32, WHIP de 1.24 y promedio rival de .227.
A la ofensiva, el equipo bateó para .278, con .353 de porcentaje de embasado, 300 hits, 48 extrabases —incluidos siete jonrones—, 124 carreras impulsadas, 88 bases por bola, 208 ponches y 43 bases robadas.
El dominio también se reflejó en los enfrentamientos directos ante Chiriquí. Ambos equipos terminaron la ronda regular con marca de 11-5, pero en los cruces entre sí, Bocas del Toro impuso condiciones con seis victorias y tres derrotas en el acumulado del campeonato.
Un título que no solo suma en la vitrina, sino que confirma que lo de Bocas del Toro ya no es una sorpresa, sino una era.


