La serie final del Campeonato Nacional de Béisbol Juvenil se reanuda este viernes 27 de febrero en el estadio Kenny Serracín, con un panorama favorable para Panamá Oeste, que ganó los dos primeros encuentros de local y ahora buscará mantener su dominio como visitante.
El equipo dirigido por Dimas Ponce cumplió en casa con triunfos de 4-2 y 18-1, mostrando una combinación efectiva de defensa sólida, pitcheo dominante y ofensiva contundente. Ahora, el reto será sostener ese rendimiento en territorio chiricano.

Pitcheo: la mayor diferencia
Uno de los contrastes más marcados entre ambos conjuntos ha estado en el trabajo monticular. El cuerpo de lanzadores de Chiriquí, dirigido por Ángel Chávez, ha permitido 10 carreras en las primeras cuatro entradas, sumando los dos partidos, una cifra que ha condicionado el desarrollo de ambos compromisos.
A esto se suma el desempeño del relevo, especialmente en el segundo juego, en el que los relevistas no lograron contener la ofensiva vaquera en el que ha tolerado 14 anotaciones.
En cambio, el pitcheo de Panamá Oeste ha sido consistente. Sus abridores estelares, Alexis Govea y Joshua Martínez, en conjunto, solo han permitido dos carreras en la serie. El bullpen también ha respondido, concediendo apenas cinco imparables.

Además, el control ha sido clave: mientras los lanzadores chiricanos han otorgado 10 bases por bolas, los del Oeste apenas han concedido tres, reflejo de mayor dominio en la zona de strike.
Mención especial merece la labor de Joshua Martínez, quien lanzó juego completo (siete episodios) en el segundo partido, permitiendo solo cinco hits y una carrera, con 10 ponches y una base por bolas, en una de las actuaciones más sólidas de la final hasta el momento.

Ofensiva: contundencia vs. irregularidad
Aunque el 18-1 del segundo juego amplifica la diferencia, la superioridad ofensiva de Panamá Oeste ha sido constante. En dos partidos, los Vaqueros han conectado 26 imparables y producido 22 carreras.
Chiriquí, por su parte, suma 14 hits y apenas cinco anotaciones, números que evidencian dificultades para capitalizar oportunidades y sostener la presión ofensiva.
Defensa: un detalle que también pesa
En series cortas, la defensa suele inclinar la balanza. Panamá Oeste ha cometido solo un error en dos juegos, mientras que Chiriquí acumula cuatro pifias, dos en cada encuentro. Esa diferencia también ha incidido en el resultado, especialmente en momentos clave.
El escenario cambia
Ahora la serie se traslada al estadio Kenny Serracín, donde Chiriquí contará con el respaldo de su afición y la comodidad de su terreno. Sin embargo, el desafío será mayor: necesita mejorar la efectividad de sus abridores y relevistas, además de producir de forma oportuna.
Panamá Oeste, en cambio, llega con confianza, equilibrio en todas sus líneas y la ventaja de 2-0. El viernes comenzará un nuevo capítulo en la final, con la presión ahora instalada en el Valle de la Luna. El compromiso está programado desde las 7:00 p.m.

