Con 39 años y después de conquistar prácticamente todo lo imaginable, Lionel Messi vuelve a colocarse en el centro de la escena. Este miércoles, en el Mercedes-Benz Stadium de Atlanta, liderará al vigente campeón del mundo frente a Inglaterra por un boleto a la final de la Copa Mundial de la FIFA.
Será mucho más que una semifinal: La historia, la rivalidad, el contexto y el presente convierten este encuentro en uno de los partidos más esperados del torneo. Para Argentina representa la posibilidad de defender la corona obtenida en Catar; para Inglaterra, la oportunidad de regresar a una final mundialista sesenta años después de conquistar su único título.
Pero también es el primer enfrentamiento de Messi contra Inglaterra.
Resulta difícil de creer tratándose de un futbolista que ha disputado seis Copas del Mundo y 205 partidos, enfrentado a prácticamente todas las grandes selecciones y construido una carrera de dos décadas en la élite. Sin embargo, el destino nunca cruzó su camino con el conjunto inglés.
“Jugué contra todos menos contra Inglaterra”, reconoció el propio capitán argentino tras eliminar a Suiza en los cuartos de final.

Ese detalle convierte el partido en otro capítulo inédito para una carrera que parecía haber agotado todos sus desafíos.
El recuerdo permanente de Maradona
Cada vez que Argentina e Inglaterra se encuentran en un Mundial, inevitablemente aparece el recuerdo de México 1986.
Aquel 22 de junio Diego Armando Maradona escribió una de las actuaciones individuales más memorables de la historia del fútbol. Primero convirtió el polémico gol conocido como la Mano de Dios. Minutos después recorrió medio campo dejando rivales en el camino para marcar el denominado Gol del Siglo.
Curiosamente, Maradona protagonizó aquella exhibición apenas 367 días antes del nacimiento de Messi en Rosario.
Décadas después, el propio Lionel reprodujo prácticamente la misma obra maestra cuando dejó atrás a medio Getafe vistiendo la camiseta del Barcelona.
Ahora le corresponde escribir su propia historia frente al rival que marcó para siempre la carrera del ídolo argentino.
La rivalidad entre ambos países trasciende lo deportivo. Después de la guerra de las Malvinas en 1982, cada enfrentamiento adquirió una dimensión emocional especial para los argentinos, especialmente el de México 1986, considerado por muchos una revancha exclusivamente futbolística.
Desde entonces se enfrentaron nuevamente en Francia 1998, con clasificación argentina en penales; en Corea-Japón 2002, con victoria inglesa gracias a un penal de David Beckham.
Este miércoles escribirán un nuevo capítulo, donde el ganador viajará a Nueva York por el partido final y el perdedor a Miami, para disputar el tercer puesto.
Messi contra Bellingham
La semifinal también enfrenta a dos generaciones completamente distintas.
Cuando Jude Bellingham nació en junio de 2003, Messi todavía no debutaba oficialmente con el Barcelona. Apenas un año después comenzaría una carrera que transformaría la historia del fútbol.
Desde que tiene memoria, el mediocampista del Real Madrid ha visto a Messi dominar el deporte. Ahora será su rival.
Bellingham llega convertido en el gran referente de una nueva Inglaterra. Con apenas 23 años suma seis goles en el torneo y lidera el juego ofensivo del equipo dirigido por Thomas Tuchel junto al capitán Harry Kane.

Su influencia va mucho más allá de las estadísticas. Es el futbolista que acelera el ritmo, rompe líneas y aparece en los momentos decisivos.
Del otro lado permanece Messi con ocho anotaciones, además de dos asistencias.
El duelo pone frente a frente a dos futbolistas que perfectamente podrían integrar el podio del próximo Balón de Oro. Messi, incluso con 39 años, mantiene abierta la posibilidad de conquistar un histórico noveno galardón si consigue conducir a Argentina hacia otro título mundial.
Inglaterra llega fortalecida
Los Three Lions han construido una campaña marcada por la solidez.
En la fase de grupos derrotaron a Croacia y Panamá, mientras empataron sin goles frente a Ghana.
En las rondas eliminatorias superaron 2-1 a República Democrática del Congo en Atlanta, vencieron 3-2 a México en el estadio Azteca y eliminaron 2-1 a Noruega después de una intensa prórroga en Miami.

Será la cuarta semifinal mundialista para una generación que busca borrar las frustraciones recientes.
En Italia 1990 quedaron eliminados en la tanda de penales frente a Alemania Federal. En Rusia 2018 fueron superados por Croacia en tiempo extra. Ahora vuelven a estar a un paso de la final.
El sufrimiento argentino
Si Inglaterra ha transmitido estabilidad, Argentina ha recorrido el camino más difícil.
La fase de grupos fue prácticamente perfecta con triunfos sobre Argelia, Austria y Jordania.
Sin embargo, desde los dieciseisavos de final cada clasificación ha sido un ejercicio de resistencia.
Necesitó tiempo suplementario para vencer 3-2 a Cabo Verde y Vozinha en Miami. Después protagonizó una remontada agónica para derrotar 3-2 a Egipto precisamente en Atlanta.

Finalmente, superó 3-1 a Suiza en Kansas City tras otros treinta minutos adicionales.
El conjunto de Lionel Scaloni ha encontrado su fútbol en los momentos de mayor presión. Y en casi todos esos instantes apareció Messi.

