Las políticas de control del tabaco en Panamá han logrado, en la última década, una reducción sostenida en el consumo de cigarrillos tradicionales. Sin embargo, el país enfrenta ahora un nuevo desafío sanitario: el crecimiento acelerado de los cigarrillos electrónicos y una menor percepción del riesgo asociado al tabaquismo, según la Encuesta Mundial de Tabaco en Adultos (EMTA) 2025.
El estudio fue realizado por el Instituto Conmemorativo Gorgas para Estudios de la Salud (Icges), en coordinación con el Ministerio de Salud (Minsa) y el Instituto Nacional de Estadística y Censo (INEC), con apoyo técnico de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) y la CDC Foundation.
Los resultados muestran que la prevalencia del consumo de tabaco en personas de 15 años y más descendió a 5.0% en 2025, frente al 6.4% registrado en 2013, consolidando una tendencia sostenida a la baja en el país.
No obstante, el informe advierte que la reducción no es uniforme. Persisten diferencias entre regiones de salud y comarcas indígenas, donde el consumo de tabaco convencional se mantiene por encima del promedio nacional.

Aumenta el uso de cigarrillos electrónicos
El principal hallazgo del estudio es el incremento del uso de cigarrillos electrónicos. La prevalencia alcanzó 1.5% en 2025, lo que representa 3.75 veces más que el 0.4% registrado en 2019.
El consumo es mayor en hombres (1.7%) que en mujeres (1.2%) y se concentra principalmente en jóvenes y adultos jóvenes.
En el caso del tabaco calentado, la prevalencia fue de 0.4%, lo que se establece como línea base para futuras mediciones.
Las autoridades explican que este aumento coincide con un periodo de vacío regulatorio tras la declaratoria de inconstitucionalidad de la Ley 315 de 2022, lo que permitió la comercialización de estos productos durante el levantamiento de la encuesta.
La Ley 315 de 2022 fue una norma dictada por la Asamblea Nacional que prohibía el uso, importación y comercialización de sistemas electrónicos de administración de nicotina, cigarrillos electrónicos, vaporizadores y calentadores de tabaco en Panamá.
Sin embargo, el 14 de mayo de 2024, el pleno de la Corte Suprema de Justicia declaró esta ley inconstitucional en su totalidad. El máximo tribunal determinó que la norma vulneraba el artículo 170 de la Constitución Nacional, el cual establece que, si un proyecto de ley es objetado por el Órgano Ejecutivo en su totalidad, deberá regresar a la Asamblea Nacional a tercer debate.
El citado artículo también indica que, si la objeción es parcial, el proyecto debe volver a segundo debate con el único fin de formular las correcciones correspondientes. Asimismo, señala que para la aprobación del proyecto se requerirán los votos de dos tercios de los diputados.

Actualmente, en la Asamblea Nacional han llegado tres proyectos de ley relacionados con la regulación de los cigarrillos electrónicos en Panamá, en medio del debate sobre su posible prohibición o regulación. Las propuestas son evaluadas por la Comisión de Trabajo, Salud y Desarrollo Social y abordan distintos enfoques sobre el uso, importación y comercialización de estos dispositivos.
Los proyectos corresponden al 263, que plantea la prohibición total de los sistemas electrónicos de administración de nicotina; el 347, que propone restricciones en espacios públicos y privados; y el 467, que busca establecer un marco regulatorio integral para estos productos. El análisis continúa con la participación de diversos sectores, que coinciden en la necesidad de sustentar las decisiones en evidencia científica.
Menor percepción del riesgo
Aunque más del 80% de la población reconoce que el tabaco es perjudicial para la salud, el estudio evidencia una disminución en la percepción del riesgo y un menor impacto de las advertencias sanitarias en el abandono del hábito.
El informe también advierte sobre la interferencia de la industria tabacalera y de productos electrónicos como un obstáculo para la aplicación del Convenio Marco para el Control del Tabaco.
La doctora Reina Roa, punto focal de control de tabaco del Minsa, explicó que los resultados reflejan una reducción de fumadores diarios y un aumento de consumidores ocasionales, lo que indica un cambio en los patrones de consumo.

En Panamá se registran aproximadamente 146,000 fumadores, mientras que el 95% de la población no consume productos de tabaco, según datos oficiales.
A juicio de Roa, estos resultados están asociados a políticas públicas como la Ley 13 de 2008 y la implementación del Convenio Marco de la Organización Mundial de la Salud para el Control del Tabaco.
Preocupación por jóvenes
Las autoridades sanitarias expresaron preocupación por el aumento del uso de cigarrillos electrónicos y vapeadores, especialmente entre adolescentes de 15 a 19 años y adultos jóvenes de 20 a 34 años.
Entre los factores que explican este consumo se mencionan los sabores agradables, la curiosidad y la percepción de que estos dispositivos ayudan a dejar de fumar.
El estudio también revela diferencias geográficas: la región metropolitana y la provincia de Los Santos presentan mayor uso de cigarrillos electrónicos, mientras que el consumo de tabaco convencional es más alto en la comarca Ngäbe Buglé, Guna Yala, Chiriquí y Bocas del Toro.
Las autoridades reiteraron que el tabaquismo sigue siendo una de las principales amenazas para la salud pública, asociado a enfermedades cardiovasculares, respiratorias, cáncer y otras enfermedades crónicas no transmisibles.
Pese a los avances en la reducción del consumo tradicional, las autoridades advierten que el reto actual se centra en el crecimiento de nuevos dispositivos de nicotina que están ganando espacio entre las nuevas generaciones.


