El problema de las 77 plazas para médicos especialistas que siguen vacantes en la Caja de Seguro Social (CSS) no se reduce, a juicio del Colegio Médico de Panamá, al salario ni a la disposición de los profesionales para trabajar en el sistema público.
Marcos Young, director nacional de Servicios y Prestaciones de Salud de la CSS, sostuvo ante la Comisión de Presupuesto de la Asamblea Nacional que se trata de un problema “sistémico”, que involucra la distribución de los especialistas, la formación, los procesos de contratación y las dificultades para que permanezcan en determinadas regiones.
A partir de ese planteamiento, La Prensa consultó a Raquel Gutiérrez de Mock, presidenta del Colegio Médico de Panamá, sobre qué otros factores pueden explicar por qué algunas plazas siguen sin cubrirse y qué condiciones influyen en la decisión de un especialista de aceptar o permanecer en el sistema público.
Más que una diferencia salarial
Para el Colegio Médico, comparar únicamente los ingresos del sector público con los del privado deja fuera otros factores que inciden directamente en el ejercicio profesional.
El gremio señala problemas de gestión y organización, retrasos en los nombramientos y contrataciones, burocracia y dificultades para disponer de equipos, insumos, medicamentos y tecnología. También menciona la falta de personal de apoyo y las limitaciones de tiempo para la atención clínica y quirúrgica.
Estas deficiencias, advierte el Colegio Médico, no solo dificultan el ejercicio profesional, sino que pueden afectar la oportunidad y seguridad de la atención y hacer menos atractivas determinadas plazas.
A esto se suma la incertidumbre generada por los trámites administrativos y los tiempos de contratación. Para un profesional que termina una residencia, la decisión no depende únicamente del salario, sino también de dónde trabajará, con qué recursos contará y qué respaldo tendrá para ejercer su especialidad.
Lea el pronunciamiento completo del Colegio Médico de Panamá:
El problema también puede comenzar en la residencia
El Colegio Médico pone la mirada incluso antes de que el especialista ocupe una plaza.
Durante la formación, señala, los médicos enfrentan jornadas exigentes y pueden encontrarse con limitaciones operativas, escasez de recursos y falta de apoyo institucional. También pueden surgir incertidumbres relacionadas con los nombramientos, los trámites administrativos y las condiciones en las que podrán incorporarse posteriormente al sistema.
Por eso, formar más especialistas no necesariamente resuelve por sí solo el déficit. Aumentar los cupos de formación puede incrementar el número de profesionales disponibles, pero si el sistema no cuenta con mecanismos ágiles para incorporarlos y condiciones adecuadas para ejercer, persistirán las dificultades para cubrir determinadas plazas.
Cuando una plaza existe, pero no resulta atractiva
La existencia de una vacante no significa necesariamente que el puesto resulte atractivo para quien podría ocuparlo.
Según el Colegio Médico, factores como la carga laboral, la disponibilidad de recursos, el respaldo institucional, las posibilidades de desarrollo profesional y la organización del servicio pueden pesar en la decisión de un especialista.

También influye el entorno en el que desarrolla su práctica. El gremio plantea la necesidad de contar con espacios de trabajo seguros y respetuosos, equipos adecuados y una relación de colaboración entre médicos, personal de salud y administración.
Para el gremio, esas condiciones pueden determinar no solo si un especialista acepta una plaza, sino también cuánto tiempo está dispuesto a permanecer en ella.
Una política que mire más allá de la vacante
Para el Colegio Médico, Panamá necesita una política nacional de recursos humanos en salud que parta de las necesidades reales de cada región, hospital y servicio.
Eso supone determinar qué especialistas hacen falta y dónde, pero también garantizar procesos de contratación oportunos, presupuesto, infraestructura, equipos, medicamentos, personal de apoyo y tiempo clínico y quirúrgico.
La planificación debería vincular la formación de especialistas con las necesidades futuras de cada región y servicio. Pero, según el gremio, esa planificación debe ir acompañada de mecanismos de incorporación claros y oportunos.
También plantea establecer estrategias para atraer profesionales a las regiones con mayores dificultades y crear condiciones que hagan posible su permanencia.
El planteamiento del Colegio Médico lleva la discusión a una pregunta que va más allá de la cantidad de plazas disponibles: ¿qué encuentra un especialista cuando llega al sistema público?
Porque formar especialistas es solo una parte de la solución. La otra es construir un sistema público en el que puedan ejercer con recursos, respaldo y condiciones dignas.
El desafío no es únicamente ocupar una plaza: es lograr que el especialista quiera llegar, pueda hacer bien su trabajo y tenga razones para quedarse.


