La fragilidad institucional en Panamá y la necesidad de fortalecer los valores democráticos fueron parte de las reflexiones planteadas por el abogado Julio Linares durante la tradicional romería ante la tumba de Manuel Amador Guerrero, primer presidente de la República, celebrada este lunes 2 de noviembre.
Linares, quien fungió como orador de fondo, aprovechó su intervención para recordar los acontecimientos históricos que dieron origen a la República y establecer una relación entre las vivencias y dificultades que enfrentaron los panameños del pasado y los desafíos actuales del país.
“La democracia es el debate de las ideas. Y la tolerancia es el respeto a pensar diferente”, expresó al inicio de su discurso, en presencia del presidente de la República, José Raúl Mulino, autoridades del gobierno y representantes del Municipio de Panamá.

Linares también señaló que, más allá de las diferencias políticas, los panameños deben encontrar en su historia elementos que les permitan construir un país más unido.
Continuó su discurso haciendo referencia a la situación actual del país, al que describió como “sacudido en su entorno político y sometido a los vaivenes de una frágil institucionalidad”.
Viaje al pasado
Durante buena parte de su intervención, repasó las condiciones políticas, sociales y económicas que marcaron la relación entre Panamá y Colombia durante el siglo XIX, entre ellas las guerras civiles, la inestabilidad política y el abandono administrativo que, según explicó, alimentaron las aspiraciones autonomistas del Istmo.
Fue en este contexto que recordó el pensamiento de Justo Arosemena y citó sus cuestionamientos sobre la ausencia de un buen gobierno, las deficiencias en la educación pública, la inseguridad y las dificultades para acceder a la justicia.
Tomando como base estas referencias históricas, destacó que la prosperidad económica de un país debe estar acompañada de instituciones capaces de garantizar los derechos y la seguridad de sus habitantes.
Por otro lado, resaltó la importancia de preservar la soberanía nacional frente a las presiones externas y recordó que, después de la separación de Colombia en 1903, Panamá enfrentó compromisos internacionales que limitaron su desarrollo como Estado independiente. En ese sentido, defendió la autodeterminación que deben ejercer las naciones soberanas.
También resaltó el papel de Manuel Amador Guerrero y José Agustín Arango en el movimiento separatista de 1903, al recordar que ambos contribuyeron, desde distintas posiciones, a concretar la independencia de Panamá.
Hacia ele de su discurso, Linares insistió en que la historia demuestra que los panameños son capaces de superar períodos de confrontación, incertidumbre y adversidad.
“Si ayer lo logramos, no dudo un ápice que hoy también podemos”, concluyó.
La ceremonia se desarrolló como parte de las actividades conmemorativas que anteceden al 3 de noviembre, fecha en que Panamá celebra su separación de Colombia.

