
La crisis diplomática desatada el lunes tras la negativa de Nicaragua a recibir al expresidente Ricardo Martinelli, pese a contar con un salvoconducto emitido por Panamá, expone una trama de presión política que trasciende el caso judicial y se enreda en los mecanismos de poder del Sistema de la Integración Centroamericana (SICA).
En esta entrevista, el profesor Euclides Tapia, experto en relaciones internacionales de la Universidad de Panamá, desglosó las claves de este pulso, en el que el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo busca forzar al gobierno panameño a respaldar su candidatura para la Secretaría General del organismo.
El SICA: ¿terreno de juego político?
El SICA, creado en 1991 luego de los acuerdos de paz que pusieron fin a los conflictos armados en Centroamérica, integra a siete países: Belice, Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras, Nicaragua y Panamá, más la República Dominicana. Su estructura incluye pilares económicos (como el Sieca) y políticos, como el cuestionado Parlamento Centroamericano (Parlacen). La principal funcionalidad del SICA es especialmente en cooperación regional.
Sin embargo, la elección de su Secretaría General lleva meses bloqueada. Nicaragua ha presentado 16 candidaturas en ternas sucesivas, todas rechazadas por otros miembros. “No es que los países se opongan per se a Nicaragua, sino que sus propuestas son acólitos del régimen orteguista“, explicó Tapia. “Un secretario debe ser autónomo, como en la ONU, pero Ortega insiste en controlarlo”, añadió.

El chantaje: Martinelli por el veto panameño
El lunes 31 de marzo, día en que Martinelli debía viajar a Nicaragua, país que lo asiló desde el 7 de febrero de 2024 en su sede diplomática del barrio La Alameda, Rosario Murillo informó que no lo recibiría. Insiste en dos demandas contradictorias: por un lado, exige explicaciones sobre una supuesta alerta roja de Interpol contra Martinelli -que el gobierno panameño ya aclaró que no existe oficialmente-, mientras que por otro lado condiciona el asilo del expresidente a que Panamá retire su veto a las candidaturas nicaragüenses para liderar el SICA.
“Es un subterfugio para aprovecharse de la situación”, denunció Tapia.
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La estrategia no es nueva, Tapia recordó que en 2023, Nicaragua presionó al entonces partido gobernante de Panamá para avalar la entrada de Rusia como observador en el SICA, un movimiento que sorprendió a la región.
¿Por qué Panamá tiene la sartén por el mango?
Contrario a lo que sugiere la narrativa pública, Tapia argumenta que Nicaragua está en desventaja. Expone varias razones:
Deuda millonaria: Nicaragua adeuda contribuciones al SICA, lo que debilita su posición.
Costo reputacional: Si Martinelli no viaja, “quien queda mal es Nicaragua, no Panamá. Ellos incumplieron su oferta de asilo”, opinó.
Próxima presidencia pro témpore: En seis meses, Panamá asumirá la rotación alfabética del SICA, lo que podría generar un nuevo choque.
Las opciones de Panamá
Mantenerse firme: “Mulino no debe ceder. Si Nicaragua rechaza a Martinelli, se vuelve al statu quo: él permanece en la embajada", dijo Tapia.
Presión del equipo de Martinelli: “Son ellos quienes deben exigir a Nicaragua que cumpla. Si no lo hacen, ¿estarán realmente interesados en su salida?”, cuestionó.
Romper relaciones: “Es inviable. Violaría la Convención de Asilo de Caracas de 1954, que Nicaragua ni siquiera ha ratificado”, afirmó el académico.
Sin embargo, otros expertos en el tema, como el abogado Rodrigo Noriega, por el contrario afirman que esta es una opción, pues obligaría a Managua a retirar a sus diplomáticos y a su asilado, sin costo político ni económico para Panamá.
Martinelli se asiló en la embajada de Nicaragua para evadir su condena a más de 10 años de prisión por blanqueo de capitales en el caso New Business.
La alerta roja de Interpol: Un ‘exabrupto’ que complicó todo
Tapia no ahorró críticas al director de la Policía Nacional, Jaime Fernández, quien ventiló la existencia de una alerta roja de Interpol contra el exgobernante, asunto que entorpeció el proceso: “Fue un acto inadmisible en un caso de alto perfil. Si fuese por mí, lo cesaría", planteó.
La Policía Nacional luego aclaró que el trámite para notificar a Interpol había sido rechazada debido a que no se ajusta a los parámetros establecidos por organismo policial que prohíben la emisión de alertas rojas sobre ciudadanos en condición de refugiados o asilados políticos, como es el caso de Martinelli.

El trasfondo: Juegos de poder bajo la mesa
“Esto siempre ocurre, pero no se hace público”, admitió Tapia, para referirse al conflicto Panamá-Nicaragua por el tema Martinelli. Países como Honduras o El Salvador a veces apoyan a Nicaragua en el SICA por intereses comerciales o alianzas políticas, no por convicción. Incluso China y Rusia —observadores en el organismo— ejercen influencia mediante “aportes económicos” que condicionan votos.
Un pulso que define credibilidad
Para Tapia, la salida depende de dos actores:
Nicaragua: “Ortega debe decidir si prioriza su pulso ideológico o su relación con Martinelli”, aseguró.
El equipo de abogados de Martinelli: “Si no presionan, quedaría la duda: ¿realmente quieren que salga de Panamá?”, manifestó.
¿Quién ganará el próximo asalto en esta batalla diplomática? Las próximas horas podrían definir si Martinelli viaja a Managua o si Panamá y Nicaragua entran en una escalada sin precedentes. Por lo pronto, el Ministerio de Relaciones Exteriores, institución a cargo de Javier Martínez Acha, prorrogó hasta el próximo jueves el salvoconducto a Martinelli para que pueda viajar al país centroamericano.