Mulino modera su tono sobre Nicaragua y niega negociaciones para el viaje de Martinelli



El presidente de la República, José Raúl Mulino, descartó que el gobierno de Nicaragua haya planteado un “quid pro quo” en relación con el atraso del viaje del expresidente Ricardo Martinelli y asilado de ese país.

El mandatario, quien en el pasado calificó a Nicaragua como “un país sin Dios ni ley”, esta vez moderó su discurso al referirse a la nación gobernada por el régimen de Daniel Ortega y su esposa Rosario Murillo.

“No me han pedido nada”, afirmó el mandatario respecto a las declaraciones de la copresidenta Rosario Murillo, quien acusó al gobierno panameño de mantener una conducta hostil y de bloquear la participación de Nicaragua en la Secretaría General del Sistema de Integración Centroamericana (SICA).

Mulino modera su tono sobre Nicaragua y niega negociaciones para el viaje de Martinelli
El expresidente de Panamá Ricardo Martinelli desde el interior de la embajada de Nicaragua este miércoles, en Ciudad de Panamá (Panamá). EFE/ Bienvenido Velasco

Según Mulino, no existe un intercambio de favores o presiones políticas. Es decir, descartó “un chantaje” por parte de ese país, tal como lo han llamado abogados, internacionalistas y otros actores de la sociedad.

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Además, aclaró la posición de su gobierno respecto a la abstención de apoyar la moción en contra de Nicaragua en el SICA.

Mulino modera su tono sobre Nicaragua y niega negociaciones para el viaje de Martinelli
El expresidente de Panamá Ricardo Martinelli desde el interior de la embajada de Nicaragua este miércoles, en Ciudad de Panamá (Panamá). EFE/ Bienvenido Velasco

Según Mulino, en la organización se emplea el consenso como método de toma de decisiones, por lo que la decisión de Panamá “no implica un bloqueo a Nicaragua”, sino la oportunidad para que el país centroamericano presentara una nueva terna de candidatos.

“Yo lo detesto (el consenso), porque si hay mayoría se debe respetar la mayoría. Pero bueno, el modus operandi no es de ahora, siempre es que el consenso, lo que sirve es para que alguien arrastre los pies y entonces no se tome la decisión”, expresó el mandatario.

Los hechos

El pasado 27 de marzo, la Cancillería panameña otorgó un salvoconducto a Martinelli para viajar a Nicaragua por “razones estrictamente humanitarias”. Ese permiso vencía el lunes 31 de marzo a medianoche. Pero Rosario Murillo bloqueó la entrada de Martinelli a su territorio. Exigió “aclaraciones” sobre una alerta roja de Interpol contra Martinelli, pese a que Panamá ya la había rechazado, y acusó a Panamá de actuar en contra de su país en el SICA.

Entonces, la Cancillería de Panamá le extendió el salvoconducto hasta este jueves 3 de abril a las 11:59 p.m.

Sin embargo, Martinelli no ha podido emprender el viaje a Nicaragua. Mulino admitió que no hay una respuesta oficial de Nicaragua para autorizar el traslado. “Si no, ese avión no puede despegar de Panamá”, afirmó, reiterando que su gobierno actuará conforme a los plazos establecidos.

Mulino detalló que Panamá ha cumplido con todos los requerimientos formales solicitados por Nicaragua, incluyendo documentos de Interpol y de la Corte Suprema de Justicia de Panamá, que respaldan que la decisión corresponde únicamente al órgano ejecutivo. Sin embargo, expresó desconocimiento sobre la postura final de Nicaragua: “No lo sé. Así que, como he dicho, yo no especulo en materia de política exterior”.

De asilos y convenciones

El presidente también se proclamó experto en el manejo de asilos diplomáticos, y de hecho recordó su labor junto al excanciller Ricardo Linares en la década de 1990, cuando gestionaron cerca de 200 casos en embajadas latinoamericanas. “No existe en este país nadie que haya manejado más asilos diplomáticos que yo”, afirmó.

El mandatario explicó que, conforme a las convenciones internacionales de La Habana y Caracas —de las que Panamá es parte—, la decisión de reconocer un asilo político es exclusiva del Estado asilante. “Lo que sigue es otorgar el salvoconducto”, señaló, aclarando que este caso en particular no se originó durante su gobierno.

En efecto, el 9 febrero de 2024, dos días después de que Martinelli se atrincheró en la embajada de Nicaragua, el gobierno de Laurentino Cortizo le negó el salvoconducto para viajar a Managua, alegando que había sido condenado por un delito común.

Martinelli fue condenado a más de 10 años de prisión por blanqueo de capitales en el caso New Business. Además, es uno de los llamados a juicio del caso Odebrecht.



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