Imágenes sacadas de un teléfono celular hallado en posesión de tres hombres que fueron aprehendidos el 26 de mayo pasado en la población darienita de Matugantí, a 15 kilómetros de la frontera con Colombia, confirman que el frente 57 de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) está obligando a indígenas panameños a trabajar como mulas cargando alijos de drogas.
Un informe del Servicio Nacional de Fronteras (Senafront) –al que este diario tuvo acceso– da cuenta de que estos tres jóvenes fueron sorprendidos poco después de traspasar la frontera con Colombia y luego de que supuestamente colaboraran con la guerrilla en la transportación de un cargamento de cocaína.
Se les identificó como Jairo Guainora Majore, quien no tiene cédula panameña pero aparece en el censo y funge como secretario de un dirigente de Matugantí; Teófilo Majore Domico, colombiano, residenciado en Peranchito, en el departamento del Chocó; y Liberto Carupia Pernia, también colombiano y residenciado en Peranchito, quien dijo ser menor de edad mas no portaba documentos de identidad.
Al primero de ellos se le decomisaron dos billetes de 100 dólares y algunos pesos colombianos valorados en unos 50 dólares más. Asimismo, el teléfono del que fueron extraídas las imágenes, en las que se ve a varios indígenas cargando en sus espaldas grandes bultos a lo largo de una trocha por la selva del Darién.
Jairo Guainora fue puesto a órdenes de la Fiscalía de Drogas, que le tomó declaración jurada; mientras que Teófilo Majore y Liberto Carupia pasaron al Servicio Nacional de Migración, que gestionó su deportación a Colombia.
Informes previos del Senafront señalan que Matugantí –la última población del Alto Tuira– fue usada durante años por el frente 57 de las FARC como zona de descanso y base para la organización de operaciones tanto en Colombia como en Panamá; sin embargo, dicha condición cambió hace aproximadamente dos años, luego de que la presencia de los uniformados panameños se hiciera constante.

