El devenir político nos confronta entre el ser y el parecer.La ética es burlada por las revoluciones. Así sucedió en Rusia, México y Cuba.
El contrapunto lo son Gandhi, Martin Luther King, Mandela, arquetipos de honestidad y decoro público, hombres excepcionales, son seres éticos.
Daniel Ortega es el antípoda de ellos. Centenares de sandinistas murieron en la lucha contra los Somoza. Eran militantes idealistas, románticos, hombres y mujeres con valores morales, incorruptibles.
Daniel es un farsante, se disfraza de revolucionario, pero es un autócrata. El dictador de Nicaragua se caracteriza por los grandes negociados realizados por el afán de lucro. Daniel hace alianzas con los corruptos como Arnoldo Alemán y los empresarios sin escrúpulos.
Sandino es asesinado todos los días por Daniel Ortega. El tirano solo desea hacer dinero y por ello se aferra al poder.
La juventud de Nicaragua le perdió el miedo al sepulturero de la revolución sandinista.
La juventud, de la patria de Rubén Darío y Sergio Ramírez, ejerce el derecho a la rebelión, declara la aspiración de tener libertad para pensar y decidir, de vivir en democracia con justicia social, así demanda la renovación política de sus dirigentes, denuncia a los que saquean la hacienda pública y sueña con el derecho al futuro sin gobiernos totalitarios.
Daniel Ortega, en su estulticia homicida, responde con el terrorismo de Estado y reprime a los manifestantes.
Los dictadores nunca dialogan, imponen la sumisión de los ciudadanos, la cifra de muertos no les importa, el mantenerse gobernando es la prioridad. Así lo hicieron Stalin, Hitler, Fidel, Pinochet, Trujillo y hoy Nicolás Maduro.
La Iglesia católica llama al diálogo nacional. Daniel es sordo, ciego y mudo ante el clamor de la ciudadanía militante que exige su inmediata renuncia. Francisco, en sus paradojas, es complaciente con las dictaduras de Cuba, Venezuela y Nicaragua.
Daniel, prisionero de sus ambiciones, está en un laberinto de sangre y muerte, el hilo de Ariadna no le interesa, es un ególatra, carnicero de su pueblo, ya superó a los Somoza.
La eterna parodia de los líderes comunistas es que se consideran seres mesiánicos y cuando ejercen el poder lo hacen a perpetuidad. Evo Morales es uno de ellos.
Nota. Si Daniel logra salir de Nicaragua, viene a Panamá, aquí fue protegido por la dictadura militar y tiene grandes inversiones. La izquierda lo avala como hicieron con Noriega.
El autor es escritor