Hallazgos recientes
Recientemente publicamos un análisis nacional sobre la vacunación contra el virus del papiloma humano (VPH) y las tendencias del cáncer cervicouterino en Panamá. Desde 2008, el país ha mantenido una cobertura de vacunación superior al 85% en la mayoría de los años, incluyendo la inmunización de niñas y niños, lo que posiciona a Panamá como pionero en América Latina. Esta estrategia se complementa con la introducción de la vacuna de nueve cepas y la adopción del plan global 90:70:90 de la OPS/OMS, que busca eliminar el cáncer cervicouterino para 2030.
Los datos muestran una disminución sostenida en la incidencia —casos nuevos— de este cáncer desde la década de 1990, lo que podría anticipar beneficios a largo plazo de la vacunación. Sin embargo, la mortalidad ha aumentado desde 2006 y la mayoría de los casos se diagnostica en etapas invasivas, especialmente en mujeres entre 30 y 69 años. A esto se suma una cobertura insuficiente de pruebas de Papanicolaou: solo entre 8% y 10% de las mujeres elegibles se somete a tamizaje, lo que limita la detección temprana.
Oportunidades y desafíos
Estos hallazgos confirman que la vacunación, aunque esencial, no es suficiente por sí sola para reducir la mortalidad. Panamá necesita fortalecer la integración entre vacunación, detección temprana y tratamiento oportuno. La digitalización y armonización de datos son urgentes para monitorear resultados en tiempo real y orientar políticas públicas basadas en evidencia. Además, se requiere inversión en campañas educativas que combatan mitos sobre el VPH y promuevan la importancia del tamizaje, considerando barreras socioculturales como el miedo, la vergüenza y la desconfianza hacia el sistema de salud.
El país también debe explorar métodos innovadores, como pruebas de automuestreo o pruebas de VPH en orina, que han mostrado eficacia en otras regiones, y garantizar acceso equitativo en áreas rurales e indígenas. La reciente iniciativa Ciencia contra el Cáncer abre una ventana para investigaciones que vinculen datos clínicos y conductuales, permitiendo evaluar el impacto real de la vacuna y de las estrategias de prevención.
Panamá ha dado pasos firmes, pero la meta de eliminar el cáncer cervicouterino exige voluntad política, recursos sostenidos y un enfoque integral que priorice a las mujeres más vulnerables. La historia nos coloca en una posición privilegiada: ser ejemplo regional no solo por vacunar, sino por salvar vidas.
Los autores son investigadores en salud pública y médico, respectivamente, e integrantes del Grupo de Estudio de VPH, para Ciencia en Panamá.


