Lidia Esther Atencio salió por una ventana del bus 8B-06 con quemaduras en más del 60% del cuerpo. A los socorristas les pedía que la llevaran al Hospital del Niño: debía cumplir el turno de una compañera a la que había prometido reemplazar. Era el 23 de octubre de 2006. El incendio del autobús dejó 18 muertos, entre ellos dos niños, y 25 heridos.
El vehículo, de la ruta Mano de Piedra-Corredor Norte, se incendió en la avenida Martín Sosa, a la altura del templo evangélico Hosanna, en La Cresta, distrito de Panamá. Tenía el motor entre el conductor y el asiento del asistente. Cuando comenzó el fuego, los pasajeros intentaron llegar a la puerta trasera de emergencia, pero estaba sellada con soldadura. Las ventanas tampoco les permitían salir.
Atrapados entre las llamas y el humo, los pasajeros se agolparon en la parte posterior del autobús. Un hombre, colgado del tubo del techo, logró romper una ventana a patadas y abrió una salida por la que varias personas pudieron escapar.
El incendio se relacionó con una fuga del gas refrigerante utilizado en el sistema de aire acondicionado del autobús. Las condiciones del vehículo agravaron la emergencia: carecía de un extintor funcional y sus salidas de emergencia presentaban obstáculos que dificultaron la evacuación de los pasajeros.
En aquel momento, Atencio trabajaba como enfermera en la sala de cuidados intensivos del Hospital del Niño. Veinte años después, continúa vinculada a esa institución, ahora en la biblioteca, mientras convive con las secuelas físicas y emocionales del incendio.
Al igual que Atencio, otros sobrevivientes llevan las marcas de aquella tragedia. Las quemaduras, los problemas de salud y los recuerdos del incendio forman parte de su día a día, pero también de una historia que permanece en la memoria de Panamá. Otro caso emblemático fue el de Luis Contreras. Estuvo en coma durante un mes. Contó que, a pesar de su condición, escuchó a los médicos cuando afirmaban que no saldría con vida y que no valía la pena destinar piel para curarlo. La mano de Dios se impuso y el milagro se dio, dijo hace diez años en un conversatorio en la Facultad de Comunicación Social de la Universidad de Panamá.
El caso llegó a los tribunales. Poco después del incendio fueron arrestados el dueño, el conductor y el mecánico del autobús. El 2 de mayo de 2008, el dueño y el conductor recibieron una condena de 40 meses de prisión. Esa pena corresponde a un proceso por hechos ocurridos hace dos décadas y hoy ya está cumplida.
El proceso para las víctimas tampoco terminó con las condenas. En septiembre de 2018, los afectados llegaron a un acuerdo con la empresa estadounidense que distribuía el gas refrigerante utilizado en el autobús.
La tragedia también generó reclamos sobre las condiciones del transporte público de aquella época. La presencia de los llamados diablos rojos, los desperfectos mecánicos, los accidentes de tránsito y las deficiencias de seguridad formaron parte de las discusiones que surgieron después del incendio.
Un año después de la tragedia, se sancionó una ley que regula el transporte y establece el 23 de octubre como Día de Reflexión Nacional. La fecha mantiene presente el recuerdo de las víctimas y promueve una reflexión sobre la seguridad de los pasajeros. Un día antes de la tragedia, la mayoría de los votantes le había dado el sí al proyecto de ampliación del Canal de Panamá.
Por aquellos días, un canal de televisión anunciaba una producción sobre la vida de Juana de Arco. Entre las escenas promocionales aparecía la santa en llamas. Tras el incendio del autobús, aquellas imágenes adquirieron una resonancia dolorosa, como una asociación que la memoria establece frente a la tragedia.
Cada 23 de octubre, La Cresta vuelve a recordar a quienes perdieron la vida. Los 18 corazones azules pintados en el área representan a cada una de las víctimas y mantienen vivo su recuerdo. Hoy estas víctimas son consideradas mártires del transporte. Su muerte impulsó reclamos de mayor seguridad y cambios en el sector del transporte. ¡No más corazones perdidos en las vías!
La autora es estudiante de Periodismo.


