Recientemente vi un video de John Lennox, matemático, profesor emérito de la Universidad de Oxford y uno de los apologistas cristianos más conocidos de nuestro tiempo. De la mano de su defensa de la fe, es un científico lúcido y alegre. Mientras lo escuchaba exponer las razones por las cuales cree en Dios y presentar uno de los grandes debates frente a quienes no creen, dijo algo que me pareció especialmente interesante sobre la posibilidad de una realidad sin creador. Para quienes todavía se preguntan si existe un creador, su razonamiento puede servir como un punto de partida. Lo fascinante es que Lennox hacía referencia a las partes de una ecuación matemática.
Es algo muy básico, pero vale la pena compartirlo. Lennox cuestiona las explicaciones según las cuales el universo podría crearse a sí mismo. Su razonamiento puede plantearse así: la postura del creyente explica la existencia de “y” usando como referencia “x”. Estamos asumiendo la existencia de “x” para explicar “y”. Pero intentar explicar la existencia de “x” utilizando la propia “x” como su fuente obliga a presuponer aquello cuya existencia precisamente se intenta explicar.
Para Lennox, esa contradicción apunta hacia la necesidad de buscar una causa más allá del propio universo. No se trata simplemente de afirmar que “la nada creó todo”, pues no todos los no creyentes sostienen esa posición. La pregunta es más profunda: ¿puede aquello que existe ser, al mismo tiempo, la explicación última de su propia existencia?
Para mí, tiene más sentido pensar en un creador detrás de lo que tenemos. Por ejemplo: hay una cena. Alguien la cocinó. Regresaste de la escuela y tu cuarto está ordenado. Alguien limpió tu cuarto. Hay regalos debajo del árbol de Navidad. Alguien los compró. Somos creados y vivimos en medio de una creación. Alguien es el Creador.
Me pareció muy válida la referencia de Lennox. Es mi deseo que pueda servir a quienes se hacen estas preguntas para avanzar hacia la siguiente etapa. Aprovecharé esta oportunidad para hablarles un poco de ella.
Cuando estaba en el nivel básico de ser solamente creyente en un creador, desconociendo la importancia de poder definirlo y tener claridad sobre quién es, llegué a aceptar que lo más importante en la vida es el trabajo. Muchos dirán que eso no tiene sentido. Pero la mayoría de los que son rápidos en señalar el error lo hacen desde otra perspectiva errada. Lo hacen desde el punto de vista de que la familia es lo más importante.
En mi error, llegué a aceptar que el trabajo es lo más importante porque tiene sentido pensar que, si uno no tiene trabajo, carece de la capacidad de darles techo, ropa y comida a sus seres queridos. ¿Cómo puedo decir que amo a mi hijo de 2 años y no trabajar para darle las cosas terrenales básicas que necesita? Es como las instrucciones de emergencia del avión. Lo primero es lo primero. Te pones la máscara de oxígeno y luego se la pones a tu niño. Le das prioridad a tu vida porque un niño de 2 años, o menor, que sobreviva a un accidente de avión sin un adulto que lo acompañe difícilmente logrará sobrevivir mucho tiempo solo.
Lo que sigue es evolucionar de pensar que el trabajo o la familia son lo más importante en la vida. ¿Pueden ver hacia dónde va esto? Si ninguna de estas cosas es lo más importante en la vida, ¿qué lo es?
Nos toca aceptar que lo más importante en la vida es quien da la vida. Es como cuando de niño uno identifica a papá o a mamá como la fuente de todo el bienestar que tiene. A esa teta nos aferramos.
Finalmente, nos toca ver que el Creador es la fuente de todo lo que tenemos. A él nos tenemos que aferrar. La vida misma es lo más importante. El Creador es lo más importante en la vida porque es la fuente de la vida. Él es la Vida. Para quienes pasan tiempo contemplando todo lo que esto implica, fuimos creados para nutrirnos del Creador. La vida da vida.
Puede que necesiten un poco más de tiempo con la etapa que acabo de explicar, pero hay otras etapas. Cada nivel que sigue es mucho más importante que el previo. Lo que sigue es preguntar: ¿cómo haces para expresar tu agradecimiento? ¿Cómo haces para amar al Creador?
Esa es la mejor parte. Cuando finalmente llegas a un punto en el que logras expresar ese agradecimiento y ese amor a Dios, es cuando logras estar en el Camino, que es la Verdad y la Vida.
A eso, y a mucho más, es a lo que nos lleva la ecuación de Dios.
El autor es ciudadano.


