Ya se ha constituido en un refrán que a quienes “roban millones” se les otorga una medida cautelar, pero a quienes hurtan una gallina les esperan años de cárcel, con todas las condiciones paupérrimas conocidas.

Ya es común observar cómo, después de un proceso judicial, ningún implicado en desfalcos millonarios pisa una cárcel común, pero sí los hijos “de la cocinera”.

La medida cautelar de casa por cárcel se ha esparcido como un virus, pero solo para delincuentes de “cuello blanco” o de alto perfil.

Pero resulta que muchas casas donde los imputados deben permanecer como parte de su medida cautelar son verdaderas mansiones, con todas las ventajas y comodidades que una cárcel común no posee.

Desde la casa por cárcel se siguen dando órdenes e instrucciones para cometer nuevos delitos o desaparecer posibles pruebas que puedan incidir en un fallo adverso.

Además, no existe ninguna garantía de que las personas “recluidas” bajo la medida de casa por cárcel no puedan salir a dar su paseíto de vez en cuando.

La casa por cárcel no es una figura que refuerce la verdadera justicia en Panamá. Todo lo contrario, nos dice que hay personas con rango de primera clase y ciudadanos de segunda y tercera categoría, que son los que reciben todo el peso de la ley.

En muchos casos, luego de la medida de casa por cárcel viene la conocida “delación premiada”, en la que se suele proporcionar información o devolver los bienes o parte del dinero desfalcado al Estado.

Parece un negocio redondo que alguien que se queda con cuarenta millones, producto de actos fraudulentos contra el Estado, devuelva 10 y se quede con treinta.

Esto sencillamente no es justicia verdadera y poco favor le hace a la autoridad que pretenden ejercer ciertos fiscales y policías.

Sería bueno investigar las cuentas de ciertos jueces que están siempre otorgando medidas cautelares o dando el “perdón a los delincuentes de alto perfil”.

Cuando se ponga orden en el sistema judicial, podremos decir que se habrá dado un paso hacia la certeza del castigo para todos, sin distinción de estatus o clase social.

El autor es sociólogo y docente panameño.