Guillermo D. Olmo - BBC News Mundo
No es habitual que un millonario estadounidense tenga tatuajes de Stalin y Mao Zedong.
Pero James Cox Chambers, más conocido como “Fergie” Chambers, no es un millonario al uso.
Heredero de una gran fortuna, “Fergie” podría haber elegido muchos caminos entre los que le abría el envidiable patrimonio de su familia, listada por Forbes como la décima más rica de Estados Unidos.
Pero él eligió el del activismo de izquierda, convencido de la necesidad de una “revolución” para “la disolución del gobierno de Estados Unidos”, según le dijo en 2024 al reportero David Peisner, que le dedicó un amplio reportaje en la revista Rolling Stone.
Este declarado comunista y “revolucionario profesional” —como se describe a sí mismo— dijo a la revista Mother Jones que Putin es “uno de los mejores estadistas de nuestro siglo” y que los ataques de Hamás contra Israel del 7 de octubre de 2023 fueron “un momento de esperanza e inspiración para decenas de millones de personas”.
El gobierno de su país lo tiene ahora como objetivo.
La Policía española lo detuvo en Ibiza el pasado 10 de julio en respuesta a una notificación roja de Interpol lanzada desde Estados Unidos que, según sus abogados, lo acusa de delitos de desórdenes y de lavar un dinero que habría acabado en poder de Hamás.
Su abogado Aitor Martínez le dijo a BBC Mundo que no hay pruebas en su contra y que sufre “una persecución claramente política en la que se está criminalizando la ayuda a Palestina, similar a otras acciones penales desplegadas por Estados Unidos contra activistas propalestinos”.
El Departamento de Justicia de EE.UU. declinó hacer comentarios cuando BBC Mundo le pidió su versión.
Chambers espera ahora en una cárcel en las cercanías de Madrid a que se resuelva la solicitud de extradición presentada por su país y ha pedido asilo a las autoridades españolas.
Pero, ¿quién es “Fergie” Chambers?
Una rica familia liberal
James Cox Chambers Jr. nació en 1985 en el seno de una familia rica.
Su madre, la actriz Lauren Hamilton, fue quien lo crio en Brooklyn. Se separó de James Cox Chambers padre cuando “Fergie” era muy niño.
Su gran fortuna le llegó por la vía paterna.
El clan de los Cox Chambers posee el conglomerado Cox Enterprises, uno de los mayores de Estados Unidos.
En 1898, James M. Cox, gobernador de Ohio que llegó a ser candidato a la presidencia de EE.UU., compró el primero de una red de periódicos locales. Así nació Cox Enterprises, que se expandió a mediados del siglo XX y acabó siendo uno de los principales proveedores de televisión por cable del país.
Con unos ingresos anuales de más de US$23.000 millones en 2025, las empresas de los Cox se dedican hoy a negocios tan diversos como la venta de automóviles, explotaciones agrícolas y franquicias deportivas como los Atlanta Hawks de la NBA, de la que James Cox padre es uno de los propietarios.

La visión ideológica del joven Chambers empezó a formarse en St. Ann’s School, la elitista escuela en la que estudió. Un profesor le dio a leer el libro “La otra historia de los Estados Unidos”, en el que el historiador socialista Howard Zinn planteaba una revisión crítica del pasado estadounidense, y algo hizo clic en su cabeza, según el perfil de Rolling Stone.
A partir de ahí desarrolló ideas que acabaron llevándole a revolverse contra sus orígenes y al extremo del espectro político.
Para él, figuras consideradas a la izquierda del Partido Demócrata, como los congresistas Bernie Sanders y Alexandria Ocasio-Cortez, no son más que “vendidos”.

Según Peisner, el periodista que pasó tiempo con él para el perfil en Rolling Stone, “Fergie” mostraba “una suerte de culpa por la riqueza de su familia y la creencia de que nadie debía ser tan rico”, dijo a BBC Mundo.
“Sentía que no había hecho nada para ganar un dinero que había corrompido a su familia”.
Durante años, “Fergie” cobró dividendos millonarios como copropietario del negocio familiar, mientras se distanciaba cada vez más de una familia tradicionalmente ligada al partido Demócrata: su abuela, Anne Cox Chambers, fue embajadora en Bélgica durante la presidencia de Jimmy Carter y discreta pero influyente operadora política en aquella época.
“Fergie” se casó tres veces, la última en 2024 con la actriz Stella Schnabel, que espera ahora el segundo hijo de la pareja.
BBC Mundo contactó a Schnabel para este artículo pero no obtuvo respuesta.
Las diferencias con su familia se hicieron notorias cuando “Fergie” participó activamente en las protestas contra la construcción de un centro de adiestramiento policial en Atlanta que su familia apoyaba y financiaba. Las manifestaciones terminaron en enfrentamientos con los agentes.

En 2023, viajó a Donbás, región del este de Ucrania mayoritariamente controlada por fuerzas rusas. Desde allí dio entrevistas y publicó artículos y videos críticos con Ucrania y los países occidentales que le suministraban armamento para su guerra con Rusia.
Ese mismo año llegó a un acuerdo por el que se desvinculó del negocio familiar.
Aunque los detalles se desconocen, según Peisner, obtuvo al menos US$250 millones que él quería dedicar a sus proyectos “socialistas y antiimperialistas”.
Chambers destinó fondos a movimientos sociales dedicados a combatir la violencia policial y adquirió fincas en Georgia y Massachusetts para comunidades que pretendían ser autosostenibles y proyectar una sociedad alternativa.
Ninguna prosperó.
Una semana después de la marcha contra el complejo policial de Atlanta en 2024, Chambers estaba en Merrimack, New Hampshire, con un grupo de activistas del grupo Palestine Action US que irrumpieron en un edificio de oficinas de Elbit Systems of America, empresa local proveedora del Ejército israelí.
Mientras sus compañeros lanzaban botes de pintura roja contra la fachada y desplegaban una pancarta contra lo que consideran como “genocidio israelí” en Gaza, Chambers y otros dos activistas se encadenaron por el cuello a una de las puertas.
Aquel episodio acabó precipitando su salida del país.
Se fue a Túnez, donde se convirtió al islam.
“El Estado quiere perseguirme”, le dijo desde allí a Peisner poco después de marcharse.
Y de Túnez llegó a España.

El caso de Chambers en España
Chambers está ahora preso en la cárcel de Aranjuez, a unos 50km al sur de Madrid tras la detención en julio en la isla de Ibiza.
Según su abogado, la justicia ha rechazado hasta ahora sus solicitudes de puesta en libertad porque los jueces consideran que hay un elevado riesgo de fuga.
El lunes 28 de septiembre compareció por primera vez en la fase judicial del proceso de extradición y dijo al juez que no quiere ser entregado a Estados Unidos.
Su caso allí permanece bajo secreto y el Departamento de Justicia no ha hecho públicos los cargos, pero su defensa cuenta que se le atribuye el papel de organizador en la protesta contra la fábrica de material de militar de New Hampshire y de haber lavado dinero con las transferencias a Túnez que podría haber acabado en poder de Hamás.

Su abogado Aitor Martínez dice que no se han presentado pruebas en su contra y que se pide su extradición con una “mera denuncia”.
Sostiene que las transferencias a Túnez tuvieron el origen lícito de su fortuna personal y el dinero fue enviado para financiar su vida privada y a un club de fútbol local.
Su defensa afirma que Chambers ha financiado proyectos humanitarios en Gaza, pero no a ninguna organización terrorista.
“Estados Unidos deja la coletilla de que el dinero enviado a Túnez pudo haber terminado en manos de organizaciones terroristas, pero no identifica qué organización terrorista, ni en qué cuantía, ni a través de qué canal”, dice Martínez.
BBC Mundo no ha tenido acceso a la acusación.
El letrado cree que su defendido está siendo “criminalizado por sus opiniones políticas a favor de la causa palestina”, algo que, según denuncia, se ha vuelto habitual en Estados Unidos con Donald Trump.
Sobre la protesta de New Hampshire, su defensa afirma que se le acusa de desórdenes y conspiración para cometer desórdenes solo por el hecho de que Chambers pagó la fianza de las activistas que fueron encausadas en Estados Unidos, que solo fueron condenadas a 60 días de cárcel.
En una comunicación enviada desde prisión al diario español El País a través de su esposa, Chambers dijo: “No soy palestino y no tengo control sobre a quiénes votan. Soy un defensor de los derechos humanos y por eso siempre ofreceré mi apoyo moral a las personas que luchan por sus vidas, por las vidas de sus hijos y por la libertad”.

El contexto político
Pese a las denuncias de persecución política de su equipo de abogados, liderado por el mediático exjuez Baltasar Garzón — conocido por ordenar la detención del exdictador chileno Augusto Pinochet en Londres en 1998 y por defender al fundador de WikiLeaks, Julian Assange — y de voces destacadas de la izquierda española, el gobierno de Pedro Sánchez autorizó el 22 de septiembre el inicio de la fase judicial del proceso de extradición.
Sin embargo, la portavoz del gobierno español, Elma Saiz, subrayó que se trató de un paso “puramente procedimental” y que Chambers tendrá un proceso judicial “con todas las garantías” antes de que se llegue a una decisión definitiva.
El proceso puede prolongarse y, aunque la justicia resuelva a favor de la extradición, será el gobierno el que tenga la última palabra.
Sumar, el partido minoritario en la coalición izquierdista que gobierna España, ya se posicionó a favor del detenido: “La extradición equivale a una criminalización de la solidaridad con Palestina”, dijo Enrique Santiago, uno de sus diputados.
El actual gobierno de Sánchez mantiene tensas relaciones con Estados Unidos por la crítica a la actuación de Israel en Gaza, entre otras cosas.
Pero el adelanto de las elecciones en España al próximo 29 de noviembre podría afectar al futuro de Chambers. Las encuestas pronostican por ahora un triunfo de la derecha y parece poco probable que el caso se resuelva antes de la formación de un nuevo gobierno.
El abogado Martínez denuncia que Chambers “se encuentra en un entorno carcelario rodeado de presos que no hablan su idioma”.
Su esposa, Stella Schnabel, dijo en un comunicado: “‘Fergie’ podría pasar el primer año de la vida de nuestro hijo sin poder tomarlo en brazos y viéndolo solo a través de un cristal a pesar de no haber sido condenado por ningún crimen”.
Peisner recuerda que Chambers “siempre se imaginó como una figura heroica atrapada en una lucha con el imperio de Estados Unidos y este caso, de alguna manera, lo ha elevado a eso. Tal vez una parte de él se sienta vindicada”.
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