Al menos 40 personas murieron este lunes 12 de marzo cuando un avión de pasajeros procedente de Bangladés se estrelló y se incendió al aterrizar en el aeropuerto de Katmandú, en Nepal, según autoridades y testigos.

Otras 23 personas resultaron heridas y 10 aún no habían sido localizadas, según indicó un agente de policía nepalí, que habló bajo condición de anonimato porque no estaba autorizado a hablar con los medios.

Un periodista de AP que llegó al lugar poco después del siniestro vio el avión de US-Bangla Airlines, un Bombardier Dash 8, partido en varios pedazos mientras docenas de bomberos y rescatistas trabajaban entre los restos.

La compañía utiliza aviones Boeing 737-800 y modelos más pequeños Bombardier Dash 8 Q-400.



Amanda Summers, una estadounidense que trabaja en Nepal, vio el siniestro desde la terraza de su oficina en casa. “Volaba tan bajo que pensé que iba a estrellarse contra las montañas”, dijo. Summers dijo no tener claro si el avión había llegado a la pista de aterrizaje al aterrizar. “De pronto hubo un estallido y después otro estallido”, dijo.

Los bomberos apagaron las llamas con rapidez, quizá en un minuto, señaló, aunque una humareda densa y oscura se alzaba sobre Katmandú, la capital del país. Selim, el gerente de US-Bangla, indicó que el avión había dado dos vueltas en torno al aeropuerto esperando luz verde para aterrizar.

La compañía utiliza aviones Boeing 737-800 y modelos más pequeños Bombardier Dash 8 Q-400. Tiene su sede en la capital de Bangladesh, Daca, y vuela a destinos nacionales e internacionales. Su empresa matriz opera en varios sectores, como bienes raíces, educación y agricultura.

El aeropuerto de Katmandú ha sufrido otros accidentes mortales. En septiembre de 2012, un avión turbopropulsado Sita Air que llevaba montañeros al Everest chocó con un pájaro y se estrelló poco después de despegar, matando a las 19 personas que iban a bordo.