PANAMÁ, Panamá (ANSA). -El gobierno panameño considera que no hay nada que lo vincule al llamado "escándalo Lavítola", que es un caso que compete a la justicia de Italia, y solo habrá que esperar los resultados de las investigaciones."Ya no hay nada que hablar, al final la verdad se sabrá", dijo hoy a Ansa el ministro panameño de Comercio e Industrias, Ricardo Quijano.Según Quijano, el caso se limita a unas declaraciones del empresario italiano Mauro Velocci, de la firma Svermark, quien se está resentido con el gobierno panameño porque no le otorgó los derechos de construir cárceles modulares a costos millonarios.La prensa italiana, cuyas informaciones reproducen en Panamá los diarios de este país, ha señalado que el presidente panameño, Ricardo Martinelli, y varios de sus funcionarios, son salpicados por el "escándalo Lavítola", por supuestas coimas por la construcción de cárceles y presuntos sobornos en la por la compra de helicópteros, radares y un mapa cartográfico.Valter Lavítola, vinculado a la firma Svermark, figura central en las negociaciones entre Panamá y el consorcio italiano Finmeccanica, negó haber pagado sobornos al presidente Martinelli, y a miembros de su gobierno, según la prensa italiana y local.Estas fueron las declaraciones efectuadas por Lavítola el pasado 18 de abril a los fiscales napolitanos que lo investigan por varios delitos, entre ellos la corrupción internacional de empresas italianas en Panamá.

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