Bajo un inclemente sol, desde temprano, las familias panameñas se volcaron a las calles, mientras algunas delegaciones estudiantiles tuvieron que esperar hasta cinco horas para poder hacer gala de sus destrezas. Y lucida resultó la participación del Centro Cultural Chino Panameño con sus tradicionales dragones. El toque de desentono lo puso un grupo del Instituto Nacional que le dio la espalda al presidente, Martín Torrijos.
La Policía Nacional de forma reiterada luchaba porque las personas se mantuvieran fuera de las calles dejando espacio para las liras, los tambores, las polleras y las batuteras.
En medio de todo esto, la emoción, la angustia y el derroche de destrezas de los estudiantes no cambia con los años; tampoco varía mucho la tarima frente a la cual las delegaciones deben hacer su saludo protocolar ni la gente que se vuelca a las calles para aplaudir, bailar y festejar. Lo que sí cambia cada año son los atuendos y los accesorios con los que cada escuela y delegación acude a la cita.
Si de atuendos se trata, en este primer día de desfile no faltaron las "diminutas minifaldas" que algunos espectadores consideraron un tanto incómodas e inadecuadas. Y tampoco faltaron las botas con tacones de tres pulgadas, válidas para el glamour pero fatales para los riñones y la espalda.
Por el lado de los accesorios destaca el uso de radio comunicadores entre profesores y estudiantes. Sobre esto, Alina Madrid, una de las capitanas de batuta del Instituto Episcopal San Cristóbal, cuenta cómo desde hace algunos años los directivos de los planteles han equipado a los estudiantes para mantener un mejor control y seguridad durante las presentaciones.
Pero ser miembro de la banda tiene sus ventajas y sus sacrificios. Los integrantes deben dedicar tiempo y esfuerzo aun cuando se encuentren de vacaciones. La subdirectora del Instituto Episcopal, Marcela Dickens, señaló que para formar parte de esta banda los estudiantes tienen que tomar un curso de verano para aprender a leer las notas musicales, y practicar todos los sábados del año escolar, incluyendo las vacaciones. Aunque no pueden participar si tienen asignaturas fracasadas, Dickens aclaró que lo más importante para este plantel que cree en la "inteligencia múltiple" no es tener las mejores notas sino buena conducta.
Sin embargo, Luis Thompson, estudiante del sexto año del Instituto Comercial Panamá, "se quema las pestañas" y por ello fue premiado con portar el estandarte del plantel.
No importaba la larga espera bajo un sol irreverente, la novedad de desfilar por Calle 50 con su cinta tricolor era suficiente motivación.




