El trabajo requiere de paciencia, ingenio y conocimiento para sortear los obstáculos que puede acarrear la reparación de un mueble de mimbre.
Una calle del corregimiento de Calidonia, en el distrito de Panamá, ganó notoriedad en los últimos 12 años, gracias al esfuerzo de un grupo de panameños.
Es la calle U, popularmente conocida como la calle del mimbre, por el trabajo artesanal que realiza un grupo de hombres, algunos con más de 20 años de experiencia, reconstruyendo muebles de este material que perdieron su vistosidad.
Los muebles reconstruidos llaman la atención de los transeúntes. Algunos de estos son puestos a la venta para el público.
El trabajo requiere de paciencia, ingenio y conocimiento para sortear los obstáculos que puede acarrear la reparación de un mueble de mimbre.
Los mimbreros tienen una larga historia en el corregimiento de Calidonia. El desplome del lugar que habitaban los llevó a calle U, donde están desde 2004.
El esqueleto de esta silla comienza a vestirse en las manos diestras de este maestro del mimbre. Al terminar, llamará a la admiración en alguna terraza de la ciudad cap
El mimbre, una fibra vegetal que se obtiene de un arbusto de la familia de los sauces, está escaso, lo que puede afectar la labor artesanal.
Los maestros del mimbre comparten sus conocimientos con jóvenes que muestran su interés ante la falta de empleo en el país. Y así se crea la generación de relevo.
Los muebles reconstruidos llaman la atención de los transeúntes. Algunos de estos son puestos a la venta para el público.
El trabajo requiere de paciencia, ingenio y conocimiento para sortear los obstáculos que puede acarrear la reparación de un mueble de mimbre.
Los mimbreros tienen una larga historia en el corregimiento de Calidonia. El desplome del lugar que habitaban los llevó a calle U, donde están desde 2004.
El esqueleto de esta silla comienza a vestirse en las manos diestras de este maestro del mimbre. Al terminar, llamará a la admiración en alguna terraza de la ciudad cap
El mimbre, una fibra vegetal que se obtiene de un arbusto de la familia de los sauces, está escaso, lo que puede afectar la labor artesanal.
Los maestros del mimbre comparten sus conocimientos con jóvenes que muestran su interés ante la falta de empleo en el país. Y así se crea la generación de relevo.
Los muebles reconstruidos llaman la atención de los transeúntes. Algunos de estos son puestos a la venta para el público.
Se trata de una labor ardua para la cual se requiere paciencia y el conocimiento de unas 38 especies naturales de este material, a fin de trabajar nacional o internacionalmente.
En otras palabras, estos hombres son verdaderos maestros en este arte, y sus aprendices son capaces de restaurar un mueble de mimbre o rattan procedentes de cualquier país de la región.
Los conocimientos adquiridos a través de los años no se los guardan estos artesanos; por el contrario, lo comparten con jóvenes que se acercan a aprender de los expertos en estas tareas.
Su habilidad los hace capaces de reemplazar el material plástico con el que regularmente están confeccionados los muebles que vienen del extranjero, con especies nativas que cumplen el mismo efecto de vistosidad y seguridad.
Desde muy temprano, se les puede observar dando forma en sus pequeños talleres a los esqueletos de muebles que, con el pasar de las horas, se convertirán en verdaderas obras de arte para adornar espacios de casas particulares y hasta hoteles.