El exvicepresidente catalán Oriol Junqueras, que al igual que el resto del gobierno regional fue cesado el viernes por el Ejecutivo central español, rechazó las destituciones y advirtió que los independentistas tendrán que tomar decisiones difíciles próximamente, según un artículo publicado ayer domingo en el periódico catalán El Punt Avui.
En el artículo, que firma como “vicepresidente del Govern” (gobierno catalán), Junqueras habla de decisiones que no “siempre serán fáciles de entender”, en una posible alusión a la participación de los sectores independentistas en las próximas elecciones autonómicas catalanas convocadas por el Ejecutivo central.
“Los próximos días tendremos que tomar decisiones y no siempre serán fáciles de entender”, dijo Junqueras, sin aclarar si se presentarán a los comicios del 21 de diciembre.
“Necesitamos una estrategia compartida (...) es imprescindible tejer sólidas alianzas con todos aquellos actores sociales y económicos que tienen la decidida voluntad de construir un Estado al servicio de la ciudadanía”, manifestó el político del partido Izquierda Republicana de Cataluña (ERC), que gobernaba Cataluña junto con el conservador Partido Demócrata Europeo Catalán (PdeCat).
El Gobierno español anunció el viernes por la noche la destitución de todo el gobierno catalán, la disolución del Parlamento regional y la convocatoria a elecciones en Cataluña, horas después de que las fuerzas soberanistas aprobaran una declaración de independencia unilateral.
La convocatoria a las urnas deja en una difícil disyuntiva al PdeCAt, ERC y a la formación anticapitalista Candidatura de Unidad Popular (CUP), los grupos independentistas con cuya mayoría se aprobó el viernes en el Parlamento catalán la declaración de independencia. Los tres grupos, cuya unión daba mayoría parlamentaria al secesionismo, tendrán que elegir ahora entre presentarse a un proceso electoral organizado por un Estado cuya autoridad rechazan o dejar el Parlamento y el gobierno regional en manos de los partidos a favor de la pertenencia a España, además de renunciar a la financiación que otorga la política institucional.
La reacción de Junqueras es similar a la del expresidente regional Carles Puigdemont, quien el sábado tampoco se dio por destituido e instó a las fuerzas independentistas de Cataluña a luchar por la vía democrática contra las medidas de intervención en la región.
PROTESTAS
“No nos engañan, Cataluña es España”, corearon ayer domingo cientos de miles de catalanes en las calles de Barcelona, tras 48 horas de que la proclamación de la “República catalana” incrementara la irritación de sus opositores.
La multitud, de una media de edad más elevada que entre las manifestaciones independentistas, se concentró al final de la mañana en el elegante paseo de Gracia de la capital catalana, resguardada por un importante dispositivo policial.
Mientras resuena el paso doble “Y Viva España” de Manolo Escobar, Carmen Gutiérrez, una teleoperadora de una compañía de seguros, de 60 años de edad, ondea una inmensa bandera española. Esta votante del partido liberal Ciudadanos -nacido en Cataluña en 2005 para oponerse al independentismo- acusa a los secesionistas de ser “los culpables”.
“Culpables de habernos dividido, culpables de habernos puesto en peligro las pensiones, culpables porque los bancos se han ido”, dice.
En el momento en el que el Parlamento catalán proclamó el pasado viernes la “República catalana”, se encontraba en el trabajo y pensó que “eso se iba a pasar”. “Me dio pena la gente que se lo creyó”, dice la mujer originaria de Andalucía, residente desde hace tiempo en los suburbios de Barcelona.
Los manifestantes que inundaron las calles del centro de Barcelona fueron 300 mil, según la policía municipal, un millón según la delegación del gobierno central.
“Las calles no pueden ser solo de los independentistas”, clamó un integrante de la organización que convocó la manifestación, Álex Ramos, médico y militante socialista. Entre la multitud, las pancartas leían “Juntos”, “Golpe no” y “Catalunya, la meva terra, España, mi país”, mezclando el catalán y el castellano.

