El gobierno del presidente Daniel Ortega y representantes de oposición acordaron una hoja de ruta para un diálogo tendente a resolver la agitación política que ha costado cientos de vidas desde hace casi un año en Nicaragua.
El nuncio Waldemar Sommertag leyó un comunicado conjunto de las partes en el que anunciaron el marco de sus compromisos para las conversaciones.
Después de semanas de reuniones, ambas partes acordaron que Sommertag funja como “testigo y acompañante internacional” de las negociaciones, pero a diferencia del efímero diálogo del año pasado, no habrá mediadores. También se invitará a representantes de la Iglesia católica y las iglesias evangélicas para que participen como “testigos y acompañantes nacionales”.
Las partes señalaron que los acuerdos serán alcanzados por consenso y que de esos compromisos dependerá el resultado de las conversaciones.
Sommertag dijo que hasta ahora “la negociación se ha desarrollado en un ambiente de mutuo respeto y búsqueda de entendimiento”.
Las partes acordaron concluir las negociaciones el 28 de marzo como fecha “tentativa”, aunque entre los primeros obstáculos figura acordar la agenda del diálogo.
La Alianza Cívica, que representa a la oposición, ha exigido la libertad de los presos políticos, la restauración de la libertad de expresión y una reforma electoral.

