La oposición de Nicaragua suspendió ayer su participación en el diálogo con el Gobierno en respuesta a “la violencia y represión” del fin de semana, cuando fueron detenidos y posteriormente liberados más de 100 manifestantes.
La Alianza Cívica por la Justicia y la Democracia dijo que “condena enérgicamente la violencia y represión ejercida” el sábado, cuando opositores se preparaban para marchar en demanda de la liberación de detenidos por participar en las protestas del año pasado contra el gobierno de Daniel Ortega.
La libertad de los manifestantes detenidos constituye el escollo de la negociación, con la que las partes buscaban poner fin a la crisis que se desató en el país desde el comienzo de las manifestaciones antigubernamentales que dejaron decenas de muertos y detenidos. La oposición plantea que la liberación debe ser un acto unilateral del Gobierno, pero el oficialismo insiste en que debe ser discutido junto a otros temas en la mesa de diálogo.
“Los sucesos del sábado se suman a la desesperación que experimentan cientos de hogares que continúan viendo a sus familiares injustamente detenidos”, expuso la oposición.

