Decenas de miles de personas, encabezados por el presidente regional catalán, Quim Torra, se manifestaron ayer en Barcelona, España, en protesta por el juicio que comenzó la semana pasada en Madrid contra 12 dirigentes independentistas por el intento de secesión en 2017.
Detrás de una pancarta con el lema “La autodeterminación no es delito”, sostenida por dirigentes de partidos y asociaciones separatistas, una multitud de manifestantes abarrotó la céntrica avenida de la Gran Vía, repleta de banderas independentistas y carteles de “Libertad presos políticos”.
“Es muy triste lo que está pasando. Es un juicio político, lleno de manipulaciones para condenarles por algo que no es ningún delito”, dijo Jesús Rodríguez, presidente de un grupo de castellers, una tradición de esta región que consistente en construir enormes torres humanas.
“Solo quieren encerrarlos y, como votar saben que no es delito, se inventan una violencia que no ha existido”, acotó.
La existencia o no de violencia en el fallido intento de secesión es el eje central del juicio comenzado el martes en el Tribunal Supremo de Madrid contra los 12 independentistas, 9 de ellos acusados de rebelión, que implica la existencia de un “alzamiento violento” para conseguir la separación de la región.
