Tras 36 años de socialismo hegemónico, Andalucía consumó ayer miércoles un giro histórico con la investidura del conservador Juan Manuel Moreno como presidente de la región más poblada de España, gracias a los votos del partido de ultraderecha Vox.
Juan Manuel Moreno, líder andaluz del Partido Popular (PP), presidirá un Ejecutivo compuesto por miembros de su formación y del partido liberal Ciudadanos, con el que quiere entre otros acometer una importante reducción de impuestos.
Fue elegido en el Parlamento regional con una mayoría de 59 diputados de un total de 109, entre ellos los 12 de Vox. La formación de extrema derecha, conocida por sus posiciones contra la izquierda, el feminismo y el separatismo catalán, había firmado la semana pasada un acuerdo de investidura con el PP, pero no entrará en el gobierno. “Yo no voy a etiquetar a nadie. Vox es un partido nuevo” que se definirá en función de sus “decisiones”, dijo tras la investidura el flamante presidente y sucesor de la socialista Susana Díaz. “Había claros signos de final de ciclo, y los andaluces querían un cambio de gobierno”, enfatizó Moreno.

