Transcurridos tres años del incidente en donde fallecieron los jóvenes de origen hindú Ishan Bhiku Ahir y Twinkal Sureshbhai Ahir, en un incidente con agentes de la Policía Nacional, el Segundo Tribunal de Justicia realizará hoy, lunes, la audiencia en derecho al teniente Alexander Rosales por la presunto comisión del delito de homicidio.

Esa mañana del 23 de octubre de 2013, los dos jóvenes se dirigían con su familia hacia el interior del país, pero paralelamente a este viaje de diversión, efectivos de la Policía antidrogas realizaban un operativo de seguimiento a una red de narcotraficantes, que según fuentes de inteligencia transportaba una importante cantidad de droga hacia las provincias.

La identificación que tenían los agentes antidrogas del carro en el cual se movilizaban los presuntos narcos era un auto marca Kia modelo Río, color blanco, mientras que los jóvenes viajaban en un vehículo rojo. Los oficiales de Policía montaron un retén en la vía Panamericana a la altura de San Carlos con la intención de interceptar a los presuntos narcos.

Sin embargo, durante la persecución policial pareció surgir algún tipo de confusión, pues dos agentes que participaban del operativo ordenaron a los policías detener el auto donde viajaban las víctimas, a pesar de ser de color rojo.

El conductor del auto disminuye la velocidad, pero al ver que dos personas con armas de fuego en mano se aproximan acelera y es en ese momento que los policías abren fuego contra el auto Kia color rojo, y fallecen los dos menores.

Según los testimonios de los policías, cuando el auto rojo se detiene, los agentes Rosales y Pérez se acercan y abren una de las puertas, uno de ellos dice: “Fallamos, es una familia”. Por lo que de inmediato se llamó a ambulancias y a un helicóptero del Servicio Nacional Aeronaval para que fueran trasladados a un hospital.

De acuerdo con el informe de balística hecho por el equipo de criminalística del Instituto de Medicina Legal y Ciencias Forenses, se estableció que el auto de las víctimas recibió al menos cinco impactos de bala y que los disparos que causaron la muerte de ambos jóvenes provinieron del arma del teniente Rosales, quien fue la persona que dio la alerta a los otros efectivos de la Policía Nacional para que abrieran fuego.

En el caso de la agente Fidelina Pérez, otra de las procesadas en este caso, se logró establecer que a pesar de que desenfundó su arma de fuego nunca llegó a realizar disparos hacia el auto en donde viajaban los menores y en la escena del crimen no se ubicó ningún casquillo de bala que correspondiera a su arma de reglamento.

Tras evaluar esta evidencias, la Fiscalía Tercera Superior, mediante su vista fiscal No. 98 del 23 de mayo de 2014, solicitó el llamamiento a juicio del teniente Rosales y un sobreseimiento definitivo para la agente Pérez, petición que fue acogida por el Segundo Tribunal de Justicia.

Por este caso la fiscalía también solicitó abrir un proceso penal por delitos de encubrimiento contra los oficiales de la Policía Baldomiro Montenegro, Domingo Espitía, José Javier Rodríguez, George González, Jhonny Concepción y Edson González por haber incurrido en la posible alteración de la escena del crimen.