Han bastado poco más de ocho meses de gestión presidencial para que quien dirige el Ejecutivo dé muestras del arsenal de contradicciones entre lo que prometió y lo que hace. En Cade 2006 criticaba la excesiva concentración de poder de los que han dirigido el Ejecutivo, sin embargo, hoy hace alarde del doble discurso.

Cuenta con mayoría en la Asamblea, como resultado de la alianza gobernante, y cuando tuvo la oportunidad de designar a dos nuevos magistrados creó una comisión de notables para supuestamente acoger sus recomendaciones, pero irrespetando a los comisionados y vociferando que no se iba a dejar embaucar, escogió a sus amigos y echó por tierra el trabajo de selección, en función de méritos y ejecutorias de los participantes, y echó mano de la partidocracia proponiendo a sus candidatos ¿Por qué y para qué lo hace?

Cuando usted aplica un artículo improcedente de nuestra Carta Magna y rompe el orden institucional para designar “tecnológicamente” al procurador suplente; ¿Con qué fin lo hace? Se ha satanizado a la ex procuradora Ana Matilde Gómez, cuyo delito ha sido aplicar la ley y castigar a los corruptos. Sin embargo, se ha “premiado” a un mortal al cual se le agarró con las manos en la masa (billetes marcados), recibiendo un pago para garantizar a una privada de libertad una medida cautelar y ¿Quién habla de eso hoy? Esto es similar, proporciones guardadas, a aquellos necios que defienden los derechos humanos de los maleantes y criminales, pero ¿Quién habla y defiende los derechos humanos de las viudas y huérfanos?

No por casualidad tres miembros del gabinete se abstuvieron de apoyar la designación del procurador suplente, y figuras prestantes de la alianza en el poder han dejado entrever sus inconformidades. Guillermo Ford manifestó que la forma como se trató el caso de la procuradora parece responder a imposiciones del Ejecutivo. Adolfo Linares, por su parte, le recordó al Ejecutivo que debe evitar los excesivos gastos.

El hoy presidente criticó las reformas tributarias aplicadas por Martín Torrijos, pero ahora nos quiere asfixiar con el aumento del Itbms. Como si fuera poco un ministro, defendiendo lo indefendible y rasgándose las vestiduras por las abundantes y razonables críticas a tal pretensión, se esfuerza en hacernos creer que el pueblo tendrá más dinero disponible, porque es “solo un 2% de aumento”. Señor ministro, no somos zopencos ni borregos, cuando compremos ropa, zapatos o adquiramos bienes y servicios ¿qué cree usted que sucederá? Todo dueño de negocio aumentará los precios.

Se gasta una millonada en publicidad gubernamental (tan criticada durante la campaña) con nuestro dinero, haciéndonos creer que ha hecho su obra cumbre con el aumento del salario mínimo; sin embargo, nos aumentan el costo de la gasolina, la canasta básica, los impuestos en los aeropuertos, los pasaportes, el servicio de alcantarillado, etc., pero aún nos dicen que el aumento del salario mínimo ayudará a que los pobres mejoren su calidad de vida, olvidando que la mayoría de los sectores productivos suben los precios, lo que da como resultado que tal pretendido aumento lo que hará es reducir el poder adquisitivo.

Criticó las contrataciones directas de los gobiernos que le antecedieron, y de los cuales formó parte, sin embargo, paga a familiares cercanos por servicios, sin mediar licitación.

Y el mayor descaro de quien se dice “combate la corrupción” es haber dicho que los familiares del Presidente también tienen derechos como los demás panameños. En México está privado de libertad un pariente cercano al jefe del Ejecutivo, por el supuesto lavado de dinero, ¿y usted qué ha investigado sobre el particular? ¿Será que ese presunto lavado lo hacía en Marte y no en Panamá? Las falencias administrativas del jefe de la comuna capitalina nos han costado millones de dólares como contribuyentes ¿y usted qué ha dicho o ha hecho sobre tales desmanes administrativos? ¿O será que su misión es selectiva y solo mira para un lado?

En campaña, el actual mandatario censuró el apoyo de Taiwan a los gobiernos que le precedieron, en cuanto a donaciones de dinero, servicios y equipos; ahora acepta la “donación” de un avión cuyo costo sobrepasa los 20 millones de dólares y quieren convencernos de que es para socorrer a personas de áreas marginadas, cuando ese aeroplano solo puede aterrizar en dos aeropuertos en Panamá.

¿Qué falta por controlar ahora? ¿Será la composición de quienes dirigen el Tribunal Electoral? y después... ¿Será la Defensoría del Pueblo? ¿Se estará abonando el camino para cambios constitucionales que permitan la reelección, tan criticada en campaña por el actual mandatario? ¿Por qué ese apetito desmesurado de poder? ¿Será un reflejo del gamonalismo intrínseco que lo lleva a pensar que por tener dinero puede hacer y decir lo que quiera? Cuando se le preguntó sobre la baja en las encuestas respondió: “a mí eso no me interesa”. ¿Expresaba eso mismo en campaña, cuando se disfrazó de varios personajes?

Es fácil prometer hasta la creación de un planeta más verde y justo, pero a costa de aplastar a la clase media y desaparecer a los sectores humildes; por eso, cuando escucho que se construirá el Metro o un tercer puente sobre el Canal, que se instaurará el Metro Bus, que se construirán a cuatro carriles la vía David–Boquete, San Félix–David y se les dará mochilas a los estudiantes y dinero a los padres de familia; me pregunto ¿qué nos aumentarán o qué nuevo impuesto nos impondrán? ¿Dónde está lo que produce el Canal?

El Ejecutivo debe dirigir su esfuerzo e intelecto a la implementación de acciones que mejoren los servicios de la CSS, reducir el costo de la canasta básica, el combustible y la luz; disminuir los índices de criminalidad, narcotráfico y propiciar la seguridad jurídica y ciudadana; aumentar las partidas de instituciones como la Universidad de Panamá y no pretender eliminar los programas de autogestión, como son los análisis de calidad de los medicamentos y cosméticos; mejorar la red vial, garantizar la venta y uso de medicinas de comprobada seguridad y eficacia; construir acueductos, mejorar la transparencia de las acciones gubernamentales, pero sobre todo fortalecer la democracia y combatir a los corruptos.

Pueblo panameño, ahora te toca a ti no permitir más falsas promesas, mientras reducen tu poder adquisitivo y desmejoran tu calidad de vida. Tienes el poder para combatir a los que pretenden erigirse omnímodos y autoritarios.