Investigaciones y estudios hechos por diversos centros especializados de Europa y Estados Unidos reafirman la importancia de regular los centros de estética. Vivimos en una cultura de vanidad en donde la apariencia física es importante para lograr metas laborales o personales. Cada mes, cientos de panameños, en su afán por perder peso o mejorar el físico, se someten a tratamientos hechos por personas no idóneas.

Uno de los tratamientos más solicitados es la mesoterapia, famosa por "desaparecer grasa" sin ejercicio ni dietas, también están las cirugías de mamas, nariz, párpados, la liposucción, los tratamientos anticelulíticos, la dermoabrasión, el láser vascular y el relleno de arrugas e inyecciones de toxina botulínica (botox), entre otros.

La Asociación Panameña de Cirugía Plástica, Estética y Reconstructiva advierte que todas las cirugías, por más que sean cosméticas, conllevan complicaciones como cualquier intervención quirúrgica que sufra un paciente. Antes de realizar estas cirugías es importante hacer exámenes de sangre que permitan garantizar la salud y, si un paciente tiene más de 45 años, debe exigir un electrocardiograma.

El problema de los cirujanos extranjeros que practican cirugías sin permisos en cualquier local es preocupante. Son en su mayoría médicos que provienen de Suramérica, especialmente de Colombia, Ecuador y Venezuela.

Toda intervención estética es un "contrato de resultados esperados", por eso, el paciente debe solicitar, por escrito, los resultados que se obtendrán y debe pedir que le tomen fotografías del antes y el después.

Utilice el tiempo necesario en elegir quién le operará. Infórmese de la experiencia del personal que lo atenderá, pida referencias a las asociaciones profesionales, a su médico de cabecera y a otros doctores. Compruebe que el centro está legalizado y acuda con un testigo que declare, en caso de que la operación constituya un fracaso.

Además, exija el presupuesto, por escrito, desglosado y que especifique los materiales que se utilizarán. Pida facturas y copias de los documentos que firme, incluido el consentimiento de la operación. No pague nunca con cheque al portador.

Las denuncias sobre malas prácticas deben hacerse ante el Ministerio Público, ente encargado de investigar cualquier negligencia médica o delito culposo. Según la Ley 4 del 23 de enero de 1956, por la cual se crea una comisión técnica que reglamenta los servicios del cosmetólogo, ellos solo tienen la potestad de mejorar el aspecto físico de la piel con tratamientos que no sean invasivos, al igual que los fisioterapeutas, que están regulados en la Ley 47 del 22 de noviembre de 1984.