Estoy seguro que la gran mayoría de los panameños estamos clamando por cambios urgentes en nuestra Carta Magna, para reemplazar la actual Constitución militar emparchada y prostituida.
Ya hemos barajeado infinidad de cambios importantes, entre muchos: la forma de elegir los diputados para eliminar los caciques circuitales; la segunda vuelta electoral para evitar elegir un presidente con minoría; la elección de magistrados, procurador y contralor de la República; los inminentes cambios en la administración de justicia ( bien resumidos por el doctor Carlos B. Pedreshi); reiterar la desmilitarización de nuestra Policía, y mayor transparencia, rendición de cuentas y certeza del castigo. Obvio que no debemos alterar el título de la ACP.
Sabemos que estos son sólo algunas ideas sueltas que tendremos oportunidad de afinar y consensuar, pero no nos detengamos aquí, ya que lo primordial es obtener las difíciles 580,742 firmas, para después entrar en ese verdadero debate y en la escogencia de los constituyentes que nos representen y abanderen los trascendentales cambios requeridos. No nos enredemos en debates preliminares, el tiempo es corto, de lo contrario, seguiremos criticando, chateando y objetando las malas prácticas políticas que nos aquejan y que se agravan gobierno tras gobierno. Además, al final, tendremos la oportunidad para votar por el texto redactado.
Perdamos el temor a que algunos partidos políticos se involucren en la recolección de firmas; son panameños y no podemos limitar a nadie, además, serán un factor que nos facilitaría el camino hacia la consecución de las 580,742 firmas. Que se sume todo el que quiera. Será una tarea difícil y el grupo del statu quo, los anticonstituyentes, harán lo imposible para el fracaso de esta misión.
Si obtenemos las firmas, entonces vendrá el siguiente asalto: a escuchar y seleccionar a los 60 constituyentes que nos ayudarán a la redacción de las propuestas que todos sabemos son requeridas. Será el momento de seleccionar nuestras mentes brillantes, honestas, y los cerebros que nos escuchen y ayuden a conseguir este importante hito. Hace unos día, en Chile, también participaron los partidos políticos, pero el pueblo le dio la mayoría de escaños a constituyentes independientes y probados en las lides democráticas, pero manteniendo un balance representativo de todas las fuerzas e ideologías.
Hoy, nos sorprenden los escándalos de la LNB y la Senniaf, el vacunatón de la Asamblea, las millonarias deudas pandémicas sin rendición de cuentas, las confesiones descaradas de nuestros diputados, la justicia desbalanceada, etc. Nada nuevo; mañana vendrán más escándalos. Basta ya de movimientos en redes sociales, protestas teóricas en medios de comunicación y llantos sin acción.
Sabemos que la constituyente en sí no es la solución inmediata a los múltiples problemas heredados, pero sí es una base fundamental para iniciar la decencia, la transparencia, la rendición de cuentas, la separación de los poderes que nos enfilen hacia un Panamá del primer mundo.
No importa quien convoque: Panamá Decide, Firmo por Panamá, Movimiento Justicia Social y otros. El fin es el mismo, pero antes, requerimos dar el primer paso y alcanzar el número mágico de 580,742 firmas. Sin ese paso, no habrá nada que hacer. Panameños, ¡a firmar por la constituyente!
El autor es ciudadano a favor de la constituyente
