Hace un año, una niña indígena llegó al corregimiento de Las Lomas, distrito de David, donde le habían dicho que podían ayudarla. Tenía 15 semanas de embarazo y por su mente pasó más de una vez provocarse un aborto.
“Así han llegado durante los últimos cuatro años alrededor de 40 niñas asustadas y con intenciones de abortar”, asegura el pastor Byron Willis, director del Hogar del Ministerio de Ayuda a Madres de Niños y Niñas Amados de Panamá (Mamna).
La joven madre aún permanece en el hogar y aseguró que está feliz de no haberle quitado la vida a la criatura.
“Acá les damos lo necesario para que lleven adelante su embarazo, y la enorme mayoría luego de dar a luz prefiere conservar su bebé. Si alguna prefiere dar su hijo en adopción, entonces el Estado se encarga de realizar los trámites”, explica Willis.

