Cuando era niño, Jorge Eliécer Valdés soñó con ser pescador y tener algún día su bote de pesca propio. Veía a su padre y hermanos llegar después de semanas en el mar y decidió seguir los pasos de sus familiares.
Esta semana sale al mar como empresario por primera vez en su vida. “Trabajé para varias compañías, siempre en embarcaciones ajenas. Esta semana, en sociedad con mi padre, voy a pescar para fundar mi empresa”, explicó el hombre de 31 años.
Nuestro bote, relató, era poco más que una canoa, la cual sirvió de columna vertebral para añadirle ampliaciones y, poco a poco, se convirtió en un pequeño barco con capacidad para un capitán y cuatro tripulantes. Puede con una carga de 6 mil libras de pescado, comentó.
Pero hace unos meses, Jorge Eliécer Valdés, y muchos de sus compañeros trabajadores del mar quedaron desempleados. Hoy esperan que el Gobierno cumpla la promesa de otorgarles un préstamo para comprar nuevas embarcaciones.
Se vieron afectados por el Decreto Ejecutivo 486, firmado por el presidente Ricardo Martinelli. Este decreto, fechado el 28 de diciembre de 2010, prohíbe a las naves con palangre, de más de seis toneladas, operar en aguas de la nación.
“Con la prohibición del palangre más de 250 pescadores de Pedregal se vieron afectados. Hoy estamos a la espera del préstamo estatal, a través del Banco de Desarrollo Agropecuario (BDA), que permitiría este año a unos 30 pescadores convertirse en empresarios independientes comprando embarcaciones más chicas, pero legales”, indicó Osvaldo Grenald, de la Asociación de Pescadores de Pedregal.
Mientras se cumple el plazo de cuatro meses que las autoridades fijaron para conseguir los fondos, estimados entre 30 mil y 36 mil dólares, para cada pescador, los trabajadores del mar se capacitan, explicó Grenald. La semana pasada 150 pescadores pasaron el curso de capacitación empresarial de la Autoridad Nacional de la Pequeña y Mediana Empresa.

