El sol despunta y el reloj marca las 6:00 a.m. A esta hora los residentes de las casas cercanas a la cantera ubicada en el corregimiento de El Coco, en La Chorrera, se alistan para un día más de polvo y ruido, producto de la molienda de tosca.

Aunque la mayoría de los residentes cercanos construyó sus casas mucho después de que la cantera ya estuviera en el proceso de explotación, no dejan de protestar. El polvillo, que produce la molienda de piedra, y que es arrastrado por el viento, “penetra las casas y deja una capa sobre todo”, alega Carlos Moreno.

Moreno es dueño de una casa ubicada en lo alto de un pequeño cerro, la cual construyó hace cuatro años, después que se mudara del sector de San Antonio.

La cantera ocupa 529.5 hectáreas, divididas en dos zonas, una de ellas de 271.2 hectáreas en el corregimiento de El Coco y la segunda de 258.3 hectáreas entre los corregimientos de El Coco y Guadalupe. Ambas zonas son explotadas por la empresa Constructores y Asociados S.A. (CASA), según datos del Ministerio de Comercio e Industrias (Mici).