Aunque ayer y anteayer el sol brilló en el cielo darienita, signo de que el frente frío está cediendo hacia el sur, muchos residentes de Yaviza, como Migdalia Asprilla, una damnificada que se aloja ahora en el Instituto Marcos Alarcón, de Metetí, se pregunta qué vendrá para su comunidad con el nuevo año.

Dijo que no han logrado recuperarse todavía de la primera catástrofe del 8 de diciembre, cuando las aguas del río Chucunaque intentan, otra vez, apoderarse de Yaviza.

Sin embargo, Ronald Checa, director provincial del Sistema Nacional de Protección Civil, está confiado de que los caudales no subirán, pese a saber que sigue lloviendo en la cordillera.

Según Checa, la población está resuelta a recuperar sus viviendas y quedarse allí. Sin embargo, Justo Asprilla, de 67 años, y quien reside en Yaviza desde hace 40 años, narró que estaba alojado en el albergue de Pueblo Nuevo, en el hospital de Yaviza, y volvió para recuperar su casa.

Sin embargo, ayer se vio obligado a volver al albergue porque el agua volvió a subir a cinco pies de altura.

Otros lugares adyacentes como El Guabo, con 60 familias, tenían el agua a dos pies de altura; en Nueva Esperanza, con 100 viviendas, el agua había penetrado un pie, y en Las Palmeras, donde hay 100 familias, el agua había subido a las ventanas.

En cuanto a los poblados de la comarca Emberá Wounaan, señala que los residentes de Nuevo Vigía, El Salto, La Peña de Bijagual y otros, han expresado su determinación de reubicarse en lugares más altos. El Gobierno está enviando tractores que permitan nivelar terrenos más seguros para levantar nuevas viviendas.