Celestino Núñez, miembro de la Cooperativa de Pescadores de Santa Clara, rechaza vender sus tierras cerca de la playa, aunque todos están de acuerdo en que los desarrollos turísticos deben continuar, siempre y cuando no los afecten en las áreas que ocupan.

Núñez afirmó que si las 27 familias que componen el poblado rural de Santa Clara hacen lo contrario, entonces se estaría eliminando su propia existencia y negando el propio sustento que obtienen del mar a través de la pesca artesanal. “Por décadas hemos pertenecido a la familia del mar”, subrayó.