La Academia Panameña de Literatura Infantil y Juvenil lamenta la desaparición del sociólogo y escritor panameño Raúl Leis, quien además de una sostenida labor de investigación y trabajo social y comunitario, se destacó como escritor en los distintos géneros, inclusive, en el de la literatura infantil y juvenil con una obra que alcanzó resonancia mundial: El niño y la bomba.
Raúl Leis, profesor de la Facultad de Humanidades de la Universidad de Panamá, se interesó siempre y por diversos medios en la preservación de nuestro patrimonio cultural. En tres ocasiones coincidimos con el profesor Leis en nuestro caminar por los pasillos de la Facultad de Humanidades de nuestra universidad.
La primera fue a raíz de su colaboración y participación en congresos y seminarios de literatura y lingüística organizados por el Círculo Lingüístico Ricardo J. Alfaro y la Asociación de Literatura Infantil y Juvenil, presididos por la Dra Joaquina Pereira de Padilla (décadas de 1980 y 1990), con quien mantuvo siempre un fecundo diálogo intelectual. Nos interesaba, en lo personal, su utilización del teatro como instrumento transformador de la comunicación.
La segunda fue por su interés y aporte a nuestra literatura infantil panameña con un cuento que ganó el concurso organizado por la Caja de Ahorros, en la década de 1980, trascendió nuestras fronteras y aparece en una recopilación de cuentos panameños patrocinada por la Unicef, que tuvimos el honor de dirigir conjuntamente con el profesor Juan Antonio Gómez. Este cuento publicado en Panamá, Bélgica y Colombia fue impreso en Nueva Delhi y España y forma parte de la lectura de niños de América.
La tercera ocasión en que dialogamos tratamos asuntos de interés común relacionados con el rescate patrimonial de las reliquias históricas coloniales de la isla de Taboga. Para ese tiempo, hace más de un año, a través de Fundación La Providencia, trabajábamos en la recopilación de datos sobre la isla y coincidimos en la necesidad de preservar el morro tabogano, que guarda importantes huellas de la época de los piratas y sobre lo que Leis guardaba mucha documentación.
En fin, no es raro que en un país tan pequeño como el nuestro, aquellos que se dedican a la cultura lo hagan desde varios frentes, el político, el intelectual, el periodístico, el comunitario y que estas rutas y caminos, se bifurquen y extienden de tal manera que propicien el encuentro de los que por allí transitamos algunas veces, caminando en la misma dirección. Tres veces coincidimos en la ruta de Leis y estoy segura de que hubiéramos coincidido algunas más, si la muerte no lo hubiera sorprendido. Aun así, nos quedan sus obras y sus valiosas reflexiones.
