Pedro Valencia, pescador de Punta Alegre, afirmó que los gobiernos estaban en deuda con el sector pesquero artesanal al no prohibir la pesca con “palangre”, tal y como se hizo ahora.

Valencia, quien representa a 60 familias que dependen de la pesca artesanal, manifestó que los propietarios de barcos pesqueros y los pescadores que trabajan en esas naves saben perfectamente que al pescar con “palangre” están afectando las especies menores.

Explicó que al pescar mediante este sistema se va arrasando con todo lo que está en el paso, incluyendo tortugas, delfines y especies muy pequeñas que aún no son comerciales. La prohibición va dirigida a embarcaciones que sobrepasen las 6 toneladas.

El pescador dijo no comprender porqué sus compañeros de la ciudad de Panamá se manifiestan en contra de la medida, pues al darse la prohibición los pescadores artesanales podrán lograr más capturas.

Otra medida que en su opinión se tiene que implementar es la de no permitir la pesca en los esteros, orillas de las costas y en los deltas de los ríos. Braulio Abadía, pescador de la comunidad de Taimatí, coincidió con Valencia. Indicó que en las costas darienitas hay más de 300 familias que viven de la pesca artesanal, distribuidas en las comunidades de Taimatí, Jaqué, Piña, Garachiné, Río Congo, Punta Alegre, Chepigana y La Palma.

Aclaró que la mayoría de la pesca artesanal (crustáceos, moluscos y pescado) que es extraída aquí es de muy buena calidad, porque se captura con cuerdas y trasmallos regulados por la Autoridad de Recursos Acuáticos de Panamá.