Los cetáceos que habitan en el golfo de Chiriquí, desde ballenas a delfines, representan una alternativa turística y económica para los pescadores, pero se requiere de una buena conservación y utilización de estos recursos.
Basados en esta premisa un grupo de 25 boteros que faenan en el golfo de Chiriquí decidió participar en un plan piloto que los capacitará para convertirse en guías que eduquen a quienes visitan este golfo con el interés de observar los cetáceos.
Vicente Del Cid y el biólogo José Julio Casas, de la Fundación Mar Viva, coinciden en que es importante realizar acciones viables que lleven a una adecuada utilización de los recursos y que a su vez desarrollen de forma más eficiente el turismo en la región, por lo que se está capacitando en este tema a pescadores de las provincias de Chiriquí y Veraguas.
“Lo que procuramos es traer información sobre una actividad económica alternativa que se puede desarrollar para beneficio de las propias comunidades”, afirmó Del Cid.
La idea es que los pobladores que ya manejan de forma empírica la observación de cetáceos puedan darle la relevancia que tiene en cuanto al turismo y así lograr guías de muy buena calidad que puedan ofrecer sus servicios a los turistas que allí llegan.
Expresó que lo que se quiere es que los pescadores, además de tener una pesca responsable y un uso sostenible de los recursos marinos y costeros, también puedan desarrollarse turísticamente.

