Un proyecto para ordenar las actividades humanas que se realizan en el golfo de Chiriquí y así contribuir a bajar los niveles de pobreza adelanta la fundación MarViva con el apoyo del Banco Interamericano de Desarrollo y la Autoridad Nacional del Ambiente.

El golfo de Chiriquí alberga más de 72 comunidades que dependen de la actividad pesquera, además de poseer valiosos ecosistemas naturales, por lo que se han declarado ocho áreas marinas protegidas.

Jorge Jiménez, director general de MarViva, explicó que este proyecto contempla tres fases, que son la concienciación sobre el impacto ambiental que puedan ejercer las actividades económicas y recreativas en el mar; el desarrollo e implementación de actividades empresariales con un enfoque de sostenibilidad, y la difusión de los resultados producto del proyecto.

A su vez, Filiberto Díaz, pescador del golfo de Chiriquí, específicamente del área de islas Paridas, manifestó que este proyecto es positivo, toda vez que por años no se tenía un ordenamiento en la zona, además de que cuando se realizan actividades en esta área marina solamente son vigiladas por un guardaparques.