El lento movimiento de un oso perezoso, la ágil habilidad motora de un mono tití junto a la de un mono araña, o la armonía de una guacamaya atraen con frecuencia la mirada de muchos turistas en El Valle de Antón.
Y es que en estos momentos la pasión por observar el mundo animal ha incrementado las visitas locales e internacionales a este lugar, afirma Mauricio Caballero, promotor de la vida animal y sus virtudes en el zoológico El Níspero, ubicado en El Valle de Antón.
Caballero señala que desde hace 10 años las únicas visitas que llegaban a estas montañas eran los nacionales, pero ahora la abundante biodiversidad y la bien cuidada naturaleza atraen a los turistas.
La singular floración del árbol espino amarillo, por ejemplo, es un imán para atraer la mirada de foráneos y nativos, dice Caballero.
Agrega que solo el hecho de que su apariencia es muy colorida llama la atención, y por si fuera poco la cantidad de aves y diferentes especies de colibrí que se posan sobre sus ramas complementan su belleza.
Jen Cavada, una turista extranjera apasionada de la flora y de la fauna, considera que en el interior de Panamá se aprecia esta interacción.
“Este es un recurso natural que necesita de la ayuda de los seres humanos para resguardarla”, afirma Cavada.
Mientras tanto, el guía turístico Rodolfo Méndez sostiene que las agencias de turismo deben confeccionar paquetes en donde el turista tenga la oportunidad de explorar estos atractivos paisajes.
La empresaria Itza Barraza recomienda que los dueños de sitios turísticos deben realizar talleres de negociación de productos turísticos y presentárselos a las operadoras de turismo.
Esta medida, señala, permitirá tomar en cuenta aquellos lugares que ofrecen servicios por sus atractivos, y de esta forma se reforzaría el incremento de las visitas de locales y extranjeros.
