Cortarse las muñecas es ahora la nueva modalidad que utilizan estudiantes de diversos colegios de la provincia de Chiriquí, para, supuestamente, poder ingresar al autodenominado grupo “Emos”, que busca introducirse en la región.
Gertrudis Rodríguez, director regional del Ministerio de Educación (Meduca), reveló que desde hace dos semanas, y por confesiones de estudiantes, advirtieron que algunos adolescentes de planteles de Boquete, David y Bugaba se infligen estos cortes para obtener una cicatriz que les diferencie de los demás y les permita reconocerse entre ellos.
Ante esta situación, dijo que se inicia un proceso de capacitación con los padres de familia, que lamentablemente tienen muy poca comunicación con sus hijos.
Agregó que se han implementado seis gabinetes psicopedagógicos en Chiriquí, para atender este problema de reacción de grupo. Lo vital es conocer el punto de vista individual, el porqué hacen estas cosas que atentan contra sus vidas y luego, minimizar estas acciones.
Hace dos años, la periodista panameña Bertilda Herrera reportó desde Brasil una corriente juvenil llamada EMO, similar a los darks que se movían con intensidad.
La definió como “desapegados de su ser, despechados de la vida y traumados”. Sus protestas, dijo, se perciben en su aspecto melancólico, buscando reflejar tragedia y tristeza.
Los psicólogos estiman que albergan ideas maníaco-depresivas y suicidas. Su autoestima anda tan baja que estiman que son la escoria del mundo. Son jóvenes entre 14 y 18 años, con un comportamiento raro, sin un proyecto de vida, muy sensibles y se conocen por usar ropa diferente y llamativa, con peinados extraños.
Ellos lo atribuyen a la falta de atención en sus hogares, lo que les lleva a buscar el afecto, la comprensión y apoyo de otros jóvenes con las mismas falencias. El movimiento surgió a fines de los años 80 del siglo pasado, pero ahora con las nuevas tecnologías ha tomado impulso a través de las redes sociales de la internet.