La leña ha sido el primer combustible del mundo y continúa siendo el de los países menos industrializados. El inconveniente es que tiende a generar deforestación y a producir serios trastornos respiratorios en quienes inhalan el humo de su combustión, siendo las mujeres y los niños los más afectados cuando se cocina dentro de los ranchos.

La leña ya casi no se usa en nuestras ciudades, y su uso solo se palpa cuando se acude a las parrillas o cuando se asan carnes en las fincas, por alguna actividad festiva. Sin embargo, son muchas las familias en extrema pobreza que la siguen utilizando.

En Darién, por ejemplo, el uso de la leña tiene otro giro: aquí sobra y se pudre, luego que se utilizan los troncos para diversos propósitos.

Marcial Gómez es un camionero dedicado al transporte de productos agrícolas de Darién hacia el interior del país. Su constante transitar y observar cómo se mueve la economía regional le hace concluir que la leña es un nuevo recurso económico que vislumbra buenas entradas para la región y que sus principales consumidores son los interioranos y restaurantes de la ciudad capital.

Y es que ante la carencia de este recurso en las provincias centrales, los camioneros han iniciado la compra de la leña como un nuevo ingreso que les está dejando buenos dividendos.