La cárcel de La Chorrera se transformó ayer lunes en escenario de protestas por parte de los reclusos, quienes reclamaban desde las celdas su derecho a visita familiar, que no se llevan a cabo desde diciembre de 2010.
Mientras, en las afueras del penal, las familias de los presos cuestionaban a los custodios policiales por incumplir el horario de recepción de alimentos y medicinas, además del mal trato que reciben.
Los familiares de los reclusos aseguraron haber escuchado dos detonaciones, seguidas de un fuerte olor a gas lacrimógeno.
No hubo una versión oficial de parte de la Policía Nacional, aunque sí se confirmó que el incidente estuvo relacionado con una reyerta entre reclusos.