El obispo de la Diócesis de David, José Luis Lacunza, expresó que al pasar unos carnavales llenos de jolgorio, llega el tiempo de la Cuaresma, cuya meta es la Pascua, la cual debe celebrarse con mucha fe y devoción.
Detalló que con la llegada del Miércoles de Ceniza, se oficializa el tiempo de la Cuaresma, en el que la Iglesia católica llama a sus fieles a convertirse en aras de prepararse para celebrar los misterios de la pasión, muerte y resurrección de Jesús.
“La pascua nos invita a tomar en serio los tres pilares de la vida cristiana: la oración, que es revisar nuestra vida con Dios; el ayuno, para revisarnos a nosotros mismos y ver si somos dueños o no de nuestra vida con Dios; y la limosna, para ver nuestra relación con los hermanos”.
En esa vía, señaló que si revisamos todo esto y lo ajustamos a nuestras vidas podremos llegar a celebrar dignamente la Pascua.
Lacunza también se refirió a la práctica de la abstinencia los viernes de cuaresma. Dijo que su objetivo no es simplemente sustituir un alimento por otro y comenzar a “llenarse de langosta, almejas y demás”. “Esto no es ninguna penitencia, lo importante es la actitud de privarse de algo, es aportarlo a los demás; no es ayunar para ahorrar o tener más, sino para compartir con los demás”, precisó.
Para el obispo, es importante que se viva el Miércoles de Ceniza en oración y ayuno por la paz, y que se le dediquen algunos días especiales a rezar de manera pública y solemne el santo rosario.
La Cuaresma es el tiempo litúrgico de 40 días que va desde el Miércoles de Ceniza hasta el Jueves Santo.

