Viodelda de Suárez, presidenta del Comité Católico de Penonomé, nunca se imaginó que la imagen de la virgen María, que figura en el altar mayor de la catedral de San Juan Bautista, en Penonomé, fuera víctima de un sacrílego hurto.

El hurto se detectó a las 7:30 a.m. de ayer martes, a raíz de una llamada del cura párroco, cuando se percataron que la diadema atornillada a la cabeza de la imagen había desaparecido.

Un vocero de la Dirección de Investigación Judicial dijo que se realizará una inspección minuciosa para levantar evidencias o huellas de los autores del hecho.

Según Suárez, la corona, de plata fina recubierta de oro, está valorada en unos mil dólares. Esta reemplazó a la original de oro macizo hurtada en 1980, y fue una donación de familias penonomeñas.

En noviembre de 2005, desconocidos despojaron la corona, potencias y dagas de oro de la cabeza de la imagen del Cristo de Esquipulas, de la iglesia de Antón.