Enfermos, aquejados por fuertes dolores de cabeza y prácticamente encerrados en sus casas viven los residentes de El Coco, comunidad adyacente al actual vertedero de basura de Penonomé, debido a la gran cantidad de moscas, malos olores y el humo tóxico que emanan constantemente del basurero.
Cindy Ortega, vecina del área, señaló que están afectados por las quemas constantes que se registran en el vertedero, tanto de día como de noche, porque el humo tóxico invade sus viviendas y los obliga a encerrarse, ya que temen que los afecte.
Ortega asegura que al vertedero entra todo tipo de vehículos de forma constante, incluso algunos dejan la basura en la calle de acceso y muy cerca de las casas.
Euclides Montenegro, representante de El Coco, dijo estar preocupado por el estado deplorable en que se halla el vertedero y no hay equipo para enterrar la basura, pese a que el alcalde prometió que ello se controlaría.
El problema de la disposición de desechos ha hecho crisis en distritos coclesanos como Antón, específicamente con el vertedero de Río Hato, por los perjuicios causados al turismo hotelero.
Sin embargo, propuestas para crear una planta de reciclaje en Guabas Arriba, de Antón, la cual resolvería el tema de la basura, es rechazada por la comunidad.

