Roxana Payares, una adolescente colonense de 16 años, observa cómo se registran los acontecimientos políticos que afectan, según su opinión, la justicia del país.

Como, por ejemplo, plantea la escogencia de los magistrados de la Corte Suprema de Justicia, órgano en que la política prevalece sobre el interés de la sociedad.

Según Payares, uno de los órganos del Estado más criticados por su actuación es la Asamblea Nacional, donde se dan muchas presiones de parte de los partidos políticos opositores y del Gobierno al decidir la aprobación de leyes, como es el caso del Código Minero y la reciente escogencia de la Defensora del Pueblo.

Otro chico es Ricardo Jiménez, de 17 años, quien reside en la comunidad de Cuipo, a orillas del lago Gatún. A él le gustaría convertirse en representante de su sector para ayudar a personas que viven en pobreza extrema.

No obstante, observa que es muy difícil cumplir este sueño, por la barrera de intereses que imponen los colectivos políticos, pero advierte con firmeza que “aún me falta un año para ser mayor de edad y quiero seguir en mi proyecto de convertirme en político”.