Desde hace nueve años, Juan (nombre ficticio) paga una condena por homicidio en la cárcel de Penonomé.
Pero lo más lamentable de su situación no es el estar encerrado por un crimen, sino estar postrado en una silla de ruedas. El joven, que cuenta con 28 años de edad y nació en La Madera de La Pintada, no camina y hasta perdió el habla. La única manera de comunicarse es por escrito, ya que sus compañeros o quienes le visitan le hablan y él responde anotando en un cuaderno.
Tiene cuatro años en esta condición, y pese a haber sido atendido por médicos y especialistas, se desconocen las causas del impedimento. Su estado de salud ha ido desmejorando. Además de la silla de ruedas, usa una andadera que está averiada.
Juan fue condenado a 20 años, pero su pena fue rebajada a 16. La dirección nacional del Sistema Penitenciario ha gestionado para que goce de casa por cárcel. Sin embargo, aún no hay respuesta.

