CHIRIQUÍ. Desde el pasado viernes, un desborde de aguas negras sorprendió al personal administrativo, médico y pacientes de la policlínica Ernesto Pérez Balladares, del distrito de Boquete, por lo que se procedió a su cierre inmediato por dos días, para empezar su limpieza y desintoxicación, así como resolver la emergencia de las viejas tuberías de asbesto que se rompieron. La usuaria Carmen Castillo afirmó que el olor a heces era insoportable, no había agua potable y las aguas negras aparecieron en un sector. El director médico José Jaén explicó que el problema surgió cuando los ductos no soportaron más uso. Una cuadrilla, dijo, atiende el problema.